THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

viernes, 26 de noviembre de 2010

No sé, cosas mías, cosas raras


En realidad hoy me apetece hablar de la calma, del equilibrio, de la nada. Hablar por hablar. Escribir por escribir. Nada de política, ya no. Nada de literatura. Nada de medios de comunicación. Nada de sentimientos. Nada de fútbol. Nada de tenis. Nada de cine. Nada de teatro. Nada de las cosas que habitualmente me motivan. Hoy me gustaría plasmar en este post una largo etcétera del vivir porque sí. Del encontrarte con otro ser humano en la consulta de la doctora con el que hablas y te cuentas la vida porque has notado que las ganas de comunicarse son muchas y las palabras salen con sonrisa en esta mañana de noviembre.
Hoy me gustaría hablar de conceptos inexistentes. De cosas que nunca hemos visto. De detalles imperceptibles de esos que te llenan profundamente y que te hacen sentirte a gusto con esa característica peculiar y diferente que te hace ser persona en lugar de animal. No sé, una sonrisa cómplice con una niña que juega en el metro creyendo en la vida. O de esa risa que un día se le escapa a la psicóloga con un comentario oportuno que desencadena una cascada de carcajadas, ese torrente de empatía difícil de frenar. De ese tipo de líneas que nadie escribe porque desaparecen bajo el magma de preocupaciones y prisas. De esa comprensión inesperada de la tipa que está al otro lado de la mesa en la oficina del paro que te mira rozando el cariño porque le hablas como si la conocieras desde siempre.
Me gustaría hablar de pequeños rayos de luz que llegan al alma y se aposentan en la comprensión del hombre y la mujer y los convierten de pronto en seres solidarios con capacidad de compasión que es esa cosa que te coloca en el lugar del otro para que sientas, sufras y goces lo que el otro está sintiendo. Y no quisiera despistar todos esos microcosmos que nos proporcionan paz, cobijo, abrazo, complicidad. O esas canciones que inspiran las manos abiertas, los apretones de cariño, los besos imprevistos, los enamoramientos fugaces que vienen y van y nos llenan de alegría y esperanza, porque una ama en un segundo todo lo que otros necesitan para comprender la eternidad.
Sí, hoy quisiera escribir de todas estas cosas y acordarme de todos los días en los que vivo un poco más y muero un poco menos. Y me siento acompañada por los que me quieren, por las que me combaten y por las que me discuten con pasión porque sin discusión hay mucha imbecilidad y sin crítica mucha ignorancia. Y decirte que sin ser un día de otoño esplendoroso hoy siento un cosquilleo extraño en el que el mundo me pasa por dentro. No sé, cosas mías, cosas raras.

6 comentarios:

ROSALIA dijo...

De cosas raras nada, cosas de una mujer sensible y soñadora llena de creatividad. Uno de tus mejores post Paula.
Besos.

Paula Mocinho dijo...

Gracias, Rosalía... Un besito

Una mujer y mil imágenes, Arlette dijo...

Seria cosas tuyas, pues nada a disfrutarlas, porque son los pequeños placeres de la vida...pequeños sorbos que te hacen feliz!

Beunas elecciones mañana:)

Paula Mocinho dijo...

Arlette, ¿te puedes creer que se me había olvidado que mañana son las elecciones? Ahí toda mi desmotivación... En fin... Un saludito, guapa!

Gina Lis dijo...

¡Qué bonitos pensamientos! No sé porqué me han entrado ganas de ver "La casa de la pradera" :-) ¡Abrazísimo!

Paula Mocinho dijo...

Gracias, Gina! Qué gracia, jajaja... 'La casa de la pradera'... Un abrazo grande también para ti, querida!