THE LESBIAN SISTERS

THE LESBIAN SISTERS
Fotos de Eugenia Gusmerini

viernes, 27 de diciembre de 2013

BARCELONA, CIUTAT DE TEATRES, de Xavier Muniesa i Carme Tierz y 44 MUNDOS A DESHORAS, antología de relatos, ilustraciones, poemas


Siempre que una editorial saca al mercado un libro, ya sea en papel o electrónico, me pregunto la necesidad de seguir rellenando el posible cementerio al que, pasado un tiempo, van a parar los ejemplares que no se vendieron. Cuando hace muchos años empezaba a escribir en serio y husmeaba las estanterías y los expositores de las librerías, me imaginaba un libro -solía ser el gris de Anagrama- con un título y mi nombre y apellidos -los dos, gráficamente encajan mejor- al lado del resto. Pero a continuación me planteaba: ¿Para qué? ¿Acaso es imprescindible? ¿Será mi novela una de las que salva la memoria de los hombres y mujeres del futuro en Fahrenheit 451? Hablando un día con Lázaro Covadlo, el curioso escritor argentino afincado desde hace años en Barcelona, consiguió que lo viera de otro modo. Lo peor es que no puedo contar cómo me convenció, he olvidado el argumento que utilizó, pero la conversación me hizo cambiar de visión: ¿por qué no?
Aun así, por inercia natural, cada vez que un libro se publica, sigo preguntándome: ¿Hace falta? Pues bien, puedo decir clara y llanamente que Barcelona, ciutat de teatres, de Xavier Muniesa y Carme Tierz, no solo hace falta sino que es imprescindible. Gracias a su recorrido por los entramados de inauguraciones, auge, decadencia y cierre de multitud de teatros, contemplamos cómo la cara de la ciudad se va transformando, y cómo la política, el arte y la sociedad oscilan de un lugar a otro. Conociendo como conozco a sus autores, sobre todo a Carme Tierz, con quien he tenido el placer de trabajar, Barcelona, ciutat de teatres es un libro preciso, escrito desde la pasión; un libro que pone de manifiesto una profesionalidad y un rigor que a menudo se echan en falta. Pero no solo eso. Quizás, para mí, lo más importante de estos dos periodistas-escritores es su amor por el teatro en todos sus planos, en todas sus facetas, que ahora se ven ampliadas desde el lugar mismo en el que se produce la entrega del artista al público. Y eso se nota.
La presentación en la Sala Gran de La Seca el lunes 16 de diciembre contó con el prólogo de Ramón Simó, director actual del Festival GREC. Ramon Simó destacó la vitalidad con la que está elaborado el libro y cómo podemos encontrar la historia del teatro de esta ciudad en sus páginas. Realizó una panorámica histórico-social-artística que nos recordó aspectos que en ocasiones solemos pasar por alto. Épocas luminosas y épocas oscuras que coinciden con aperturas y cierres de teatros en la ciudad. Un teatro es además de un edificio arquitectónicamente más o menos atractivo, cultura viva que se manifiesta como una puerta abierta al intercambio político o intelectual o social así como un punto de encuentro donde la comunicación fluye en su sentido más humano. Y si el acto teatral precisa de un edificio donde se sucedan estos intercambios, el propio acto teatral, apuntó también de manera sencilla, sigue siendo un hecho activo en el que damos y recibimos.
Carme Tierz y Xavier Muniesa recogieron el testigo dejado por la hermosa introducción de Simó y se lanzaron a explicar, no solo el proceso de escritura, sino también jugosas anécdotas que vale la pena que las vayáis a buscar directamente a las páginas de este libro imprescindible que era necesario que alguien se atreviera a materializar.


El otro libro que da título a este post es 44 mundos adeshoras, una antología de relatos, ilustraciones y poemas que reúne a 44 escritores y escritoras y que contiene en el título el nombre de su editorial, Adeshoras, ya que es el leit motiv que vertebra, de forma central o colateral, los escritos y las ilustraciones que aparecen publicados. Lo bonito de este libro, aparte de compartir cartel con escritor@s/creador@s a l@s que admiro y quiero, como Eva Hibernia, Abilio Estévez o Teresa Urroz, no solo radica en su cuidada edición y su preciosa portada, sino en que todos los artistas que participamos cedemos los derechos de autor a Médicos sin fronteras y Pallasos sin fronteras. Un pequeño, minúsculo acto, si se quiere, dentro de este mundo plagado de injusticias y desigualdades. Y aunque siempre haya creído que uno se da lo mismo tanto en un post gratuito de un blog como en una actuación en la que se cobra un alto caché, pues hay respuestas tales como una sonrisa, una carcajada, una lágrima o una réplica de amor que generan una ilusión, una esperanza, una catarsis reparadora en el público, sea del continente que sea, también es cierto que iniciativas solidarias con voluntad de regalar cultura son necesarias en el mundo en el que vivimos.

¡Felices fiestas para tod@s!

viernes, 6 de diciembre de 2013

Días de invierno en la villa de Madrid




Uno vuelve siempre
a los viejos sitios 

donde amo la vida

Mercedes Sosa

Regresar a Madrid es volver a contactar con toda la emoción del A SOLAS, THE MAGDALENA PROJECT. Sin embargo, el presente, por fortuna, siempre vence. Y el presente es Madrid en invierno, con el despertar del sol maullando por las ventanas y los ladrillos rojos entre las calles que anuncian reminiscencias de otros tiempos, de otra historia, de otra villa.
Silencio, reposo, idas y venidas, luces de Navidad, escritos interrumpidos, llamadas de teléfono, conversaciones en la distancia, risas y tragos que digerir. Tiempo de regurgitar sin pausa trufado de pequeños encuentros del pasado que siguen vigentes en el aquí y el ahora que nos vive.
Salir a la noche de Madrid es imbuirse de tránsito vital imparable. Contemplar el flujo de sus calles es un espectáculo en sí mismo. Perderse, una aventura a perseguir, muy recomendable. Y en la desorientación se halla el camino para llegar a tiempo.
Alcanzo in time un local llamado 'Al Laboratorio' donde canta mi amiga Mónica Dorta acompañada por el pianista André Jah Jah, duetto IERÊ JAZZ. Mónica y su pianista brasileño se entregan de tal modo que nos transportan fuera de esa cueva subterránea en la que tod@s nos dejamos enamorar por un repertorio que se abre con 'People', recorre algunos de los grandes temas de Sondheim, apuesta por alguna composición propia en bello portugués, nos arrebata con un intenso 'Perfect day' del gran Lou Reed y nos encumbra definitivamente con una versión magistral del 'Light my fire' de Jim Morrison. Pero lo maravilloso de este encuentro en la intimidad de la cueva negra con motivos blancos, gobernada por una bola de espejitos enorme, propia de una discoteca setentera, sucede cuando Mónica confiesa su carencia loureedniana y añade:

- ¿Sabéis que Lou Reed después de todo tuvo una muerte hermosa? La muerte le llegó mientras realizaba la posición 21 de taichi.

Alguien entre el público contesta.

- Eso es mentira... Leyenda...

- ¡Que no, que lo ha dicho Laurie Anderson, su mujer, que yo lo he leído y estoy informada! – replica con simpatía Mónica.

- ¡Lou Reed no existe! - bromea la misma voz de chica entre el público, delante a mi derecha.

Justo es en ese momento que veo, comprendo en qué consiste el AMOR verdadero. No, ni siquiera es una visión, más bien una asunción, una certeza serena. Algo que uno ya sabe pero que no emerge hasta que algo, cualquier detalle, cualquier palabra, un gesto perdido, destapa el tarro donde está guardada esa consciencia. El verdadero AMOR es un vínculo inquebratable entre dos que se eligen libremente y deciden hacer un camino común hasta el final. Sin miedo. Dos que se atreven hasta con la muerte desde la tranquilidad de saberse acompañados siempre.
Al llegar a casa, me entero de otra muerte: Nelson Mandela. Sin duda un hombre bueno. Alguien que supo perdonar, generosidad que no está al alcance de cualquiera. En ocasiones, solo aquellos o aquellas que traspasan el odio y la violencia son capaces de asumir y sostener la verdadera pureza de lo que el PERDÓN es cuando se manifiesta en todas sus dimensiones. El mundo -al menos el mundo de los mass-media- está conmocionado por la noticia. Alguien dice desde Tokio que personas como Nelson Mandela tendrían que estar exentos del peaje de la muerte, cosa que no me puede parecer más horrible: ¡Pobre hombre! ¡Después del trabajo, el amor y el esfuerzo que ha dedicado, solo faltaba que no pudiera descansar!
Sin embargo, no puedo evitar pensar que el mundo habrá escalado un peldaño más en su proceso hacia el equilibrio cuando una mujer se muera y el mundo sea capaz de llorarla y loarla como estos días se llorará y se loará al sabio Nelson Mandela. Grandes pequeños actos de miles, cientos de miles, millones de mujeres anónimas en todos los rincones del mundo en conflicto consiguen milagros diarios de conciliación y perdón. Para ellas y para Mandela, un hombre que sabía amar al ser humano, mi post de hoy.
Pero ya sabéis, no me hagáis mucho caso, haceos caso a vosotr@s mism@s o a aquell@s que consideréis con la autoridad moral fiable como para escucharl@s.
Y, por si acaso, desde Madrid, con cariño: ¡Felices fiestas!