THE LESBIAN SISTERS

THE LESBIAN SISTERS
Fotos de Eugenia Gusmerini

miércoles, 11 de agosto de 2010

La vida por dentro, la vida por fuera


A lo mejor un día sale un párrafo que es el gran comienzo para una novela. Aunque puede nacer ese párrafo y que haya después un gran silencio. Sobre la esencia de la novela, Martín Gaite habla. 'Los personajes no son: van siendo. Proceso. Los quiebros. La sorpresa. Tampoco ante el nuevo dato que hay que decir maniqueamente: 'Yo estaba equivocada, quién se lo iba a esperar'. Mantener las propias experiencias directas sobre esa persona. Juntar lo discorde, todo sirve, sirve, precisamente, en su discordancia'. Puede que escribir una novela sea el fruto de lo discordante con la enorme constancia de no abandonar. Una vez en un seminario de teatro el maestro, uno de los grandes dramaturgos contemporáneos, al menos en recaudación de derechos de autor de sus obras, nos dijo que el escritor tiene dos caminos, la intuición o la regla. La intuición te lleva por vericuetos que nunca imaginas. La regla te prefija aquello que debe escribirse. Pero aún habiendo regla siempre hay mucha intuición. No creo que exista escritor que no le sorprenda su propia obra.
De mayor seré escritora. Y para eso a lo mejor queda todavía mucho, o tal vez poco. Porque un día una se levanta, se va para el lavabo todavía enredada en las telarañas de Morfeo, pone el café, se lava la cara y cuando levanta la vista y se mira en el espejo se da cuenta de que las arrugas han invadido la comisura de sus ojos y sus labios, los cabellos son prácticamente blancos y la memoria le empieza a fallar en lo reciente, no así en sus veranos de chiquilla. Como si todo fuera una pequeña pesadilla. Entonces mira atrás y lo sabe: necesita un par de vidas más. Y reza para que se le aparezca Dios para poder hacer un trato, con el demonio no quiere porque piensa que la eternidad es un lugar muy lejano al que no quiere ir, y menos si hay llamas. Pero nadie aparece, así que vuelve a la cocina, se sirve el café, va al comedor y se sienta en el sofá. Mira por la terraza a ver qué día hace y recuerda que ya está jubilada, que nunca se casó, que los nietos se los ha inventado con los hijos de esa vecina tan simpática que a veces entra a tomar el té y le cuenta lo mal que le va con su marido y la poca fé que tiene en abandonarlo porque en verdad es un hombre bueno que la quiere mucho. La abuela le dice que por favor deje ya de contarle esa historia porque si no varía en los ingredientes ya la aburre. La vecina no se enfada, es su problema realmente, que no sabe enfadarse. Porque en la vida hay que dar un golpe de puño en la mesa de tanto en tanto y rebelarse. Y tampoco ella lo dio, siguió los dictámenes de lo que se suponía era lo correcto y lo correcto siempre evita el sufrimiento y ya se sabe que sin sufrimiento no hay evolución y sin evolución todo se estanca y se queda yermo, como el agua muerta de los charcos.
Aunque no escribamos ni una línea, somos muchos y muchas las que siempre estamos escribiendo. Podemos no ver la realidad, cosa nefasta para un escritor, pero siempre vemos nuestra realidad. Porque hay escritura del interior y escritura del exterior. Kafka sería el gran escritor del mundo opresivo interior que por algunos estímulos externos, como el maltrato de un padre abusador que despreciaba la supuesta debilidad del hijo, llega a libros tan increíbles como 'La metamorfosis', en esta línea creo que también estaría 'La pasión según G' de Clarice Linspector. Luego hay escritores maravillosos que combinan lo exterior con lo interior, que suelen ser una mayoría, incluso lo embadurnan de una magia que ha cambiado la noción de literatura, como 'Cien años de soledad'. Y después hay escritores que son lo máximo, como Mario Vargas Llosa, pero que tuvieron la mala suerte de ser coetáneos del genio de otros y por eso no tienen el nobel, no porque no lo merezcan. De hecho considero el conjunto de obra de Vargas Llosa si no superior a la de Gabo sí muy distinta y lo suficientemente alternativa para permanecer, sin lugar a dudas, en los Campos Elíseos.
De unas a otras y vamos enlazando la conversación. Y así podría pasar unas cuantas horas más si no fuera porque tengo que arreglar la casa, regar por última vez mis plantitas antes de marcharme, hacer la mochila y bajar a comprar algo al super para hacer la última comida hasta mi vuelta. No creo que vaya a escribir páginas que queden para la historia, hace tiempo que desistí en ese empeño, quién sabe si acertadamente, yo creo que sí, pero lo que está claro es que no dejan de ser un testimonio de lo que es mi vida por dentro y, en ocasiones, mi vida por fuera.

14 comentarios:

Una mujer y mil imagenes dijo...

Quizás y sólo quizás no serás una escritora famosa, pero eres la escritora de este blog que nosotr@s seguimos a menudo.

Un blog, que tienes ganas de escribir, de sentir, de verlo crecer.

Yo lo siento, lo vivo, relfexiono con tus palabras y pensamientos y sobretodo compartimos ideas, momentos y casualidades de la vida.

Es una forma de sentir. Gracias por escribir Paula

Buen viaje:)

Paula Mocinho dijo...

Una mujer... Este blog me parece que tiene un material muy válido, no sé si literariamente pero sí testimonial. Llevo en el desde 2006, aunque borré la primera parte en un momento determinado porque no me convencía y comencé de cero a partir de 2008 y de este último material estoy muy satisfecha, los post también serán un género literario en un tiempo, ya lo verás... Gracias! Si haces vacaciones tú también que pases un feliz agosto! Un besote!

Una mujer y mil imagenes dijo...

sí, empiezo las vacaciones la semana que viene, el martes más concretamente y me marcho unos días al pirineo y otros a Menorca, tengo unas ganas divinas!!!

besos para ti también!

MARTA dijo...

Todos tenemos un escritor dentro; unos son capaces de sacarlo a la luz otros nos conformamos con soñar y deleitarnos en las palabras de otros. Es mi caso.
Saludos.

juan espectador dijo...

primero nos dices 'de mayor seré escritora' y de seguido nos desmenuzas los primeros quince minutos de cualquier ancianita que vive de una raquitica pensión social, sola en su piso de alquiler antiguo, desde donde mira por la ventana con la nostalgia de algo que debería hacer, o debió hacer, quizá luego, quizá ayer, su vecina o fue su abuela quizá, da igual, ya eres escritora, que pases unas tranquilas vacaciones y que vuelvas con muchos cuentos que contar, seguiremos aprendiendo, un saludo

Paula Mocinho dijo...

Gracias, Juan! Espero poder descansar, ver a gente que hace tiempo que no veo y hacer algunos deberes que llevo, y sobre todo caminar... Amenazo con conectarme algún día, eh!! Un saludo afectuoso!

ROSALIA dijo...

Opino como Juan. La historia de la vecina me ha picado. ¿Tiene final?
Besos wapa.

Paula Mocinho dijo...

Rosalía, pues no sé si tiene final, ¿igual hay que buscárselo?
Besotes!

EMMA dijo...

Es verdad Paula, no existe ningún escritor que no se sorprenda de su propia obra. La distancia, la madurez y la propia evolución del autor la hace distinta con el tiempo, o por lo menos la percibe así. Yo voto por un final para la vecina.
Muack.
Emma.

Paula Mocinho dijo...

Emma, creo que la vecina se va a quedar algo colgada con esa situación de la que no sabe salir porque como ella misma dice, su marido es muy bueno y claro, a los buenos no se los abandona... A veces leo cosas de hace tiempo y me parece que las haya escrito otra... Besitos desde Galicia!

NORMA dijo...

¿Ya estás en Galicia? Joer, he llegado tarde...me cachis...pues nada, yo iba a pedirte que con la vecina hicieras algo erótico-festivo pero ná, que estás de vacatas.
Vuelveeeee mujer de dios!...ja,ja,ja..
Un besazo super grande (con babas)

Sustrai dijo...

Que fabuloso como vas enlazando la conversación. Dan ganas de tumbarse, cerrar los ojos y, por favor, sigue hablando.

Paula Mocinho dijo...

Ostras, Norma, ya estoy en Galicia, mañana hará una semana. No te puedes imaginar lo que es esto. Escribo por las mañanas, veo capítulos antiguos de The L Word y salgo a caminar como una burra para bajar todo lo que me he comido, pero claro, no baja ni pa'trás, jejeje. Yo creo que más de diez días más no voy a estar. Will see. Besotes, guapa! I miss you, girls!

Paula Mocinho dijo...

Sustrai, bienvenida al blog. Gracias por tus palabras. Saludos afectuosos