THE LESBIAN SISTERS

THE LESBIAN SISTERS
Fotos de Eugenia Gusmerini

sábado, 18 de agosto de 2018

Beomodur y el Árbol de la Fuente



1.

RASDA.- He venido para decirte que te vas a quedar.

BEOMODUR.- Pero estoy enfermo.

RASDA.- Sí, y aún debes sudar más.

BEOMODUR.- Lo peor son las pesadillas.

RASDA.- Lo peor siempre llega tras la fiebre.

BEOMODUR.- Tenía la esperanza de morir y reunirme con mis antepasados.

RASDA.- Aún es pronto.

BEOMODUR.- Abre un poco la ventana, por favor.

RASDA.- Si la abro, la enfermedad se irá antes de tiempo y aún debes comprender.

BEOMODUR.- ¿Estoy enfermo para qué? ¡Dímelo! Es insoportable. Y lo peor es que nadie me visita. Temen el contagio.

RASDA.- Es solo el principio. Algunos morirán, pero tú no.

BEOMODUR.- ¿Yo no? ¿El primero no? Me odiarán.

RASDA.- Te quedarán marcas pero las marcas son a la piel lo que las cicatrices al alma.

BEOMODUR.- Quiero irme.

RASDA.- Cuando sanes debes caminar hasta el Árbol de la Fuente.

BEOMODUR.- Pero ese árbol no existe, solo es una leyenda que cuentan las abuelas.

RASDA.- Justo al lado del tronco encontrarás una palabra que te acompañará mientras vivas, como si fuera tu sombra.

BEOMODUR.- Es terrible, ¿verdad? Eso es lo que hace esta enfermedad. Te arranca la sombra. Y sin sombra, enfermas.

RASDA.- Tu sombra escapó pero volverá. A otros su sombra los matará. Estás bien aquí. Las calles pronto empezarán a llenarse de cadáveres.

BEOMODUR.- ¿Y mi mujer? ¿Y mis hijas?

RASDA.- Vienen cuando duermes y te dan de comer, pero no pueden mirarte a los ojos. Se contagiarían y perderían sus sombras. No te preocupes, ellas ahora están protegidas. Las sombras no van contra la vida. Van contra la muerte.

BEOMODUR.- El mundo es un lugar oscuro. ¡Déjame salir!

RASDA.- Debes quedarte.

2.

(BEOMODUR al lado del Árbol de la Fuente.)

BEOMODUR.- Sombra, ahora que has regresado a mí y la enfermedad ha desaparecido, ¿qué puedo hacer? La mitad del mundo ha muerto.

SOMBRA.- Abrázame.

(BEOMODUR abraza a su SOMBRA.)

BEOMODUR.- ¿Cuál es la palabra, oh, Árbol de la Fuente, que me tienes preparada?

SOMBRA.- El Árbol de la Fuente dice que bebas agua.

(BEOMODUR bebe agua.)

BEOMODUR.- La serpiente de los colores arcoiris se apoderó del mundo siete días y siete noches y a la octava dispersó su veneno sobre la tierra, así fue cómo las gentes empezaron a perder sus sombras y con ellas el cobijo de la oscuridad.

SOMBRA.- La palabra que te ha sido dada, dice el Árbol de la Fuente, es oscuridad.

BEOMODUR.- ¿Qué haré con esta palabra?

SOMBRA.- En los días de luz cegadora tú y los tuyos extenderéis un manto de oscuridad y protegeréis de todo mal la esencia de la vida.

BEOMODUR.- Pregúntale ¿por qué solo mi familia y yo conservamos las sombras originales?

SOMBRA.- Eso tendrás que aceptarlo. Vienes de un lugar lejano y has traído el mensaje. Son otros los que deben leerlo. Y ahora regresemos.

BEOMODUR.- No volveré sin una explicación.

SOMBRA.- Está bien. Dice el Árbol de la Fuente que ha hecho falta renovar las sombras de los supervivientes porque sus almas contaminadas no las habían preservado.

BEOMODUR.- ¿Por qué eres tan importante, Sombra?

SOMBRA.- Sin mí, no hay refugio. Y sin refugio, no hay descanso. Y sin descanso, no hay traspaso.

BEOMODUR.- ¿Qué ha sido de la serpiente de los colores arcoiris?

SOMBRA.- Hizo su trabajo y ha vuelto al inframundo.

BEOMODUR.- ¿Qué mensaje albergo?

SOMBRA.- Tu vida es el mensaje, Beomodur. Vive.

(El agua del Árbol de la Fuente cae más intensamente sobre la ladera de la montaña.)


3.

RASDA.- Se cuenta que los nuevos ríos y las nuevas montañas acogedoras de los ceremoniales sagrados cobijaron los primeros días a la familia de Beomodur en el nuevo mundo. Por su casa pasaban todo tipo de gentes que venían a ver al primer enfermo. Él contaba la historia de cómo yo, ángel del túnel armístico, me aparecí en su habitación y le comuniqué que debía ir al Árbol de la Fuente. Todos proseguían camino esperanzados por encontrar el Árbol de la Fuente. Antes de morir, Beomodur, rodeado de sus hijas, de sus yernos, de sus nietos, de sus nietas, de sus bisnietas, de sus bisnietos, cobijado por el refugio de su vieja sombra, dijo...

BEOMODUR.- Puede que duremos siempre y ahí anida la belleza y el sentido del mundo. Puede que seamos motas iluminadas en la noche, polvo lunar en el infinito universo, pero dejadme que os diga que todo lo que transitamos en este lugar forma parte de una cadena invisible cuya identidad última se refleja en la conciencia de nuestra sombra. Ah, Sombra mía, cuánto te debo, cuánto te agradezco. Descendientes míos, queridos y queridas todas, ahora que está próxima la muerte, la veo a ella, mi Sombra, y me conmuevo por su persistente compañía que desde que volvió nunca me ha abandonado. Nos iremos juntos de este mundo, vacíos de significado y llenos de olvido como vinimos y seréis vosotros, vosotras las que guardaréis la estela de lo que he sido. Al final lo importante es dejar el último aliento flotando como un legado de sinceridad efímera. Y en verdad os digo, esposa, hijas mías, que con vosotras y con mi Sombra he conocido los días de dicha. Recordad que la muerte es un tránsito más. Y ahora, Sombra, vámonos, es la hora.

(BEOMODUR expira.)

RASDA.- En las inclementes noches en que la ventana del tiempo se abre y asoma la lengua de la serpiente de los colores arcoiris para arrebatar con ira las sombras de hombres y mujeres dejándoles desprovistos del manto sagrado, el espíritu de Beomodur se aparece para enfermarlos con la fiebre del Árbol de la Fuente. Provistos de la fuerza que les insufla, todos peregrinan hasta beber el agua que les ha de devolver su sombra. Todos menos los que se niegan a atravesar la oscuridad de Beomodur.


(*) Acuarela El Árbol de la Fuente, Gertrudis Losada Alva.









martes, 14 de agosto de 2018

8 de noviembre de 1989



(Clase de geografía. Niños y niñas. Pizarra y pupitres. Años 80.)

PAULINA.- Pues mi papá me dijo que los niños venían de París.

ROSALINDA.- Señorita, ¿qué es París?

SEÑORITA.- Una ciudad.

PAULINA.- La capital de Francia. Debe estar llena de bebés.

ROSALINDA.- Mi papá no está nunca en casa. Yo las cosas se las pregunto a mamá.

PAULINA.- ¿Usted ha estado en París, señorita?

SEÑORITA.- Pasé con el tren camino de Italia una vez.

PAULINA.- ¿Y vio bebés?

SEÑORITA.- Bueno pasé, no pude fijarme.

PAULINA.- Igual lloraban buscando a su mamá. ¿Los escuchó?

SEÑORITA.- Debí pasar dormida.

ROSALINDA.- Pues mi mamá dice que yo salí de dentro de ella y le dolió una barbaridad.

PAULINA.- Pues no me lo creo.

ROSALINDA.- Y dice que cuando me vio llorar, en ese momento, se sintió mujer.

PAULINA.- Eso es que abandonaste París y lo echabas de menos.

SEÑORITA.- Me quedé dormida a la altura de la frontera. Cerca de los Alpes. ¿Sabéis que son los Alpes?

PAULINA Y ROSALINDA.- ¿Qué son los Alpes?

SEÑORITA.- Montañas nevadas del Centro de Europa. Soñé con una fuente que cumplía deseos. Entraba en una casa repleta de telarañas...

PAULINA.- ¿Qué iba a hacer a Italia?

SEÑORITA.- Es personal. ¿Queréis que os cuente el sueño? ¿Sí o no?

ROSALINDA.- Sí, porfi, porfi...

PAULINA.-. La historia de mi papá y los bebés es más chula.

ROSALINDA.- ¿Puede seguir con el sueño?

SEÑORITA.- Atrapada en la telaraña estaba una mosca que hablaba con la voz de una anciana.

PAULINA.- ¿Era tu abuela, señorita?

ROSALINDA.- ¡Mirad!

PAULINA.- ¿Qué pasa?

ROSALINDA.- La ventana.

SEÑORITA.- ¿Qué pasa?

ROSALINDA.- ¡Una ola gigante!

SEÑORITA.- ¡Niñas, todas fuera!

PAULINA.- ¡Nos vamos a ahogar!

ROSALINDA.- Tú no sabes nadar, claro, como eres una niña de París, pero yo nadaba en la barriaga de mi madre y no me ahogaré.

SEÑORITA.- ¡Vamos fuera!

(De pronto todo vuelve a la normalidad.)

PAULINA.- Lo ha vuelto a hacer.

SEÑORITA.- Rosalinda, que seas una niña natural no te da derecho a que utilices tus poderes telequinésicos. ¡Deja el mar en paz!

ROSALINDA.- Los bebés vienen de las mamás, Paulina, dile a tu papá que deje de liarte.

PAULINA.- Cada una viene de donde quiere.

ROSALINDA.- ¿Puedes acabar el sueño? ¿Qué te dijo la anciana?

PAULINA.- ¿Qué dijo?

SEÑORITA.- Dijo que para que el destino se cumpliera debía llegar a ser ella.

ROSALINDA.- Entonces, ¿eres una abuela disfrazada de señorita?

SEÑORITA.- En ese viaje conocí a un brujo italiano que lee las líneas de la mano.

ROSALINDA.- Te van a echar.

PAULINA.- Esto es más divertido que la orografía de la Península.

SEÑORITA.- ¡Despertad!

ROSALINDA.- ¿Qué pasa?

PAULINA.- ¡Todos los bebés están llorando en una enorme tela de araña! ¡Señorita, Señorita, dígale que pare! ¡Rosalinda, para por favor!

ROSALINDA.- Si yo no hago nada. Eres tú que no sabes lo que es una placenta.

SEÑORITA.- París es la capital de Francia. Roma la capital de Italia, Berlín todavía no es la capital de Alemania porque el muro cae mañana.

ROSALINDA.- Lo voy a tirar yo. ¡Muro abajo!

PAULINA.- ¿Qué día es hoy?

ROSALINDA.- 8 de noviembre de 1989.

PAULINA.- ¿Por qué los niños no vienen de Berlín? Se lo voy a preguntar a papá.

ROSALINDA.- Porque los comunistas los fabrican en la estepa, no te fastidia.

SEÑORITA.- ¡He dicho que despertéis!

ROSALINDA.- Ya verás, ya verás. Señorita, tiene la vejiga hinchada y va a explotar.

(La SEÑORITA sale pitando de la clase.)

PAULINA.- Qué mala eres.

(SEÑORITA entrando en el lavabo. Mirándose al espejo y no pudiendo contenerse, se mea encima.)

SEÑORITA.- (Grita al espejo.)¡Tú no! ¿Por qué me persigues? Déjame en paz. Debo olvidar los Alpes pero no puedo, dame algo en lo que tener esperanza, por favor.

(El espejo con su imagen distorsionada habla con voz de anciana.)

ESPEJO.- Aunque creas que se puede despertar, siempre se está dentro, querida.


(*) Escena escrita en el 'no taller' Geografías contaminantes celebrado el día 3 de agosto de 2018.

(**) Dibujo de Gertrudis Losada Alva.

viernes, 3 de agosto de 2018

YO NO SOY CHÉJOV. Diálogo de una dramaturga y una actriz camino de la playa.




ACTRIZ.- ¿Qué te pasa?

DRAMATURGA.- Creo que me han afectado al ego los comentarios del chico que me pidió la obra.

ACTRIZ.- ¿Qué te dijo?

DRAMATURGA.- Que él había estudiado con Chéjov y se le había afinado el sentido de sugerir y que en mi obra le había dado la impresión de que los personajes explican demasiado sus vivencias y sus circunstancias.

ACTRIZ.- Eso no es el ego, eso es machismo. Harta estoy de que nos juzguen hombres con reglas de hombres. Chéjov, Chéjov, Chéjov era un hombre y escribía como un hombre.

DRAMATURGA.- Le pedí su opinión sincera. Ha sido amable.

ACTRIZ.- Amablemente te ha dicho que no eres Chéjov y que Chéjov es el buen teatro. ¿Por qué? Porque han gobernado ellos siempre y ellos han puesto siempre las reglas.

DRAMATURGA.- También me ha dicho que la obra tiene cosas muy interesantes tanto de argumento como de personajes y de cara a una puesta en escena.

ACTRIZ.- Lo peor es que no hay consciencia. Están tan acostumbrados que o son autoritarios o paternalistas o, mucho peor, condescendientes.

DRAMATURGA.- Le he agradecido sus comentarios pero también le he dicho que me hallo en un momento en el que mis personajes me piden decir abiertamente.

ACTRIZ.- A los hombres no les gusta que las mujeres hablemos. Pues ya está bien de la dramaturgia del silencio.

DRAMATURGA.- Mira, tienes razón, los personajes femeninos de Chéjov son todos mustios y melancólicos. Como las pasivas agresivas de Woody Allen.

ACTRIZ.- Estamos hartas de ser o donas angelicatas o belles dames sans merci o mustias misteriosas arrebenías

DRAMATURGA.- Acabo de terminar un texto que se titula Piezas para actrices con lágrimas en el clítoris donde todos los personajes son femeninos y rajan de lo lindo. 

ACTRIZ.- Basta ya. Vamos a hablar. Vamos a rajar.

DRAMATURGA.- Uff, van a decir que no tenemos calidad. Tenemos todas tan integrado el sistema, yo misma me he venido abajo, me ha tocado... De hecho hay algo en mí que lamenta no ser Chéjov... ¿Será un anhelo infantil de pene mal resuelto?

ACTRIZ.- Qué curioso que Freud fuera un hombre.

DRAMATURGA.- Ver al fondo de todo la verdad oculta es muy difícil. De hecho, aunque todo parezca obvio, siempre hay algo más debajo, ¿no te parece?

ACTRIZ.- ¿No es el teatro el arte de lo efímero?

DRAMATURGA.- Quizás haya llegado el momento de dejar de hacernos tantas preguntas y dar algunas respuestas. Esto también se lo he dicho. ¿Quién decide qué es un clásico? ¿Cuáles son las reglas? Joder, me educaron para querer ser una clásica... Qué horror...

ACTRIZ.- Pues que sea efímero y muera, pero diciendo. Rajando, no callando. 

DRAMATURGA.- Sin subtexto. En obvio total.

ACTRIZ.- Sin subtexto. En obvio total.

DRAMATURGA.- ¿Cómo era aquel cuentito de los dos peces que están en el mar y no saben lo que es el agua?

ACTRIZ.- ¿El de David Foster Wallace?

DRAMATURGA.- Ése.

ACTRIZ.- Dos peces jóvenes nadando se encuentran con un pez más viejo que viene en sentido contrario. El pez viejo les saluda con la cabeza y les dice 'Buenos días chicos, ¿cómo está el agua?' y los dos peces jóvenes nadan un poco más y entonces uno de ellos se vuelve hacia el otro y dice '¿Qué diablos es el agua?'.

DRAMATURGA.- Es muy bueno. Sugiere. Estilo indirecto. Dice sin decir.

ACTRIZ.- Se suicidó.

DRAMATURGA.- La culpa la tuve yo. Le pedí su sincera opinión y me la dio.

ACTRIZ.- Nunca le pidas tu opinión a nadie que no conozcas. Si quiere que la monte, si no, pues adiós muy buenas.

DRAMATURGA.- La verdad es que la obra no está acabada, le falta una última vuelta.

ACTRIZ.- ¿Sabes dónde se acaban las obras? En el escenario. Si te la montaran esa vuelta sería más fácil.

DRAMATURGA.- Y mira que me había dicho a mí misma que ya que a las mujeres nos cuesta tanto a veces empoderarnos, mis obras solo las iban a dirigir mujeres. Pero es que solo me entran hombres. Estaba dispuesta a venderme.

ACTRIZ.- También está bien que te monten hombres. Que entren en la dinámica de entendernos. Que hagan el esfuerzo.

DRAMATURGA.- Al menos el otro que me pidió la otra obra solo me dice que les encantó pero que al final se decantan por otro texto.

ACTRIZ.- Te queda claro, ¿no? Nada de pedir opiniones. La buena es la tuya. Valórate.

DRAMATURGA.- ¿Sabes lo peor? Que yo también creo que Chéjov es la hostia.

ACTRIZ.- Es que Chéjov es la hostia pero tú eres Laura Freijo. Que por cierto, rima con Chéjov.

DRAMATURGA.- Pero es que ahora solo me vienen personajes que quieren rajar. Será que no voy a trascender. Pero si encima nadie me monta todo quedará en un cajón. Qué desastre.

ACTRIZ.- Escríbeme algo a mí. Algo explícito, obvio, rajante a tope.

DRAMATURGA.- ¿Como Piezas para actrices con lágrimas en el clítoris? Te la paso.

ACTRIZ.- Quien más quien menos tiene una actriz con lágrimas en el clítoris.

DRAMATURGA.- Algunas tienen hasta lagrimones. (Pausa.) Las mujeres en Piezas para actrices con lágrimas en el clítoris no te creas que quedamos muy bien paradas...

ACTRIZ.- Una cosa es la mirada patriarcal y otra el derecho a la autocrítica.

DRAMATURGA.- No sé, a veces dudo de si seguir escribiendo...

ACTRIZ.- Parece mentira que con la de discursos que me has dado para que sea yo misma ahora te veas en esta tesitura, Freijo.

DRAMATURGA.- Ya ves.

ACTRIZ.- Qué buen día hace hoy, ¿verdad? Estoy deseando darme un bañito y estirarme en la toalla al sol un ratito.

DRAMATURGA.- La vida es sencilla. (Pausa.) ¿Sabes una cosa? A mí la obra me gusta, me gusta mucho. 

ACTRIZ.- ¿Me la dejas leer?

DRAMATURGA.- Sí, pero quiero tu opinión sincera.

(Risas.)

ACTRIZ.- Qué bueno vivir en una ciudad con mar, ¿no sientes la brisa?

DRAMATURGA.- Me encanta esta brisita.

ACTRIZ.- Sí. Corre un viento tan rico.

DRAMATURGA.- Lo vamos a pasar bien.

ACTRIZ.- Y un bañito, en el agua.

DRAMATURGA.- Sí, qué buena el agua.

(Fin.)

sábado, 27 de enero de 2018

El héroe cotidiano de la línea azul




Línea 5 del metro de Barcelona. Azul. Hora punta del mediodía. Una chica me dice:

- Em deixes passar? (¿Me dejas pasar?)
- Sí, és clar. (Sí, claro)

La chica accede a la salida. El vagón vuelve a moverse. Me desequilibro, intento compensarme, caigo hacia atrás y me apoyo ostensiblemente y sin pudor ni orientación en alguien que está detrás mío y no puedo ver. En unos segundos que se hacen larguísimos, recupero el equilibrio lo suficiente como para girarme y ver en quién me sigo apoyando sin poder evitarlo.

- És que no tinc suport. (Es que no tengo apoyo).

Veo su mano agarrada a la barra de hierro lateral de los asientos que tiene delante y parte de mi cuerpo sostenido por su hombro mientras oigo la voz del chico que dice:

- Doncs ara ja el tens. (Pues ahora ya lo tienes).

Lo dice de una manera tan amable y empática que nos reímos. Él, sus acompañantes -algunos de los cuales van sentados- y yo.

- Moltes gràcies – digo todavía atrapada por la risa y congratulada por el gesto y las complicidades halladas.

Recupero el equilibrio. Luego ellos y ellas siguen hablando y yo cierro pestañas en el móvil para guardarlo en el bolsillo. Por lo que dicen, podrían ser estudiantes de enfermería, o medicina. El chico se despide en Sagrada Família. Procuro dejarle todo el espacio que puedo para que pase con holgura. Pienso en Barcelona, la gente joven, el ser humano y me digo, hoy molamos, molamos mucho.



Santa Coloma de Gramenet, 24 de enero de 2018

lunes, 8 de enero de 2018

Breve monólogo breve sobre el arte de limpiar y de leer




Limpiar le sienta muy bien al alma. A menudo más que leer.
Tú friegas los platos y se te va descargando el pecho sin darte cuenta, se dispersan las lágrimas acumuladas diluyéndose con las pompas del jabón.
Te desaparecen los nudos que te impedían tomar decisiones en los intestinos y se despejan las dudas con respecto a la tarde que acontece.
Sí, si lees un libro, un buen libro, te parece que la soledad interior no existe y la imaginación -tanto la que usas como la que no- se siente reconfortada. Pero a diferencia de la limpieza que se realiza con el arte de las manos y los diferentes productos líquidos, leer estalagmiza mientras limpiar estalacmita.
También ocurre que los libros te enfrentan con tus demonios y te dan pistas de cómo llamar a los ángeles mientras que la limpieza te ofrece la oportunidad de compartir las tareas de los seres invisibles que velan en los umbrales del equilibrio. En este punto los especialistas no acaban de ponerse de acuerdo y observan de manera confusa que los ángeles pueden ser convocados por igual a través de la lectura y de la limpieza.
Por eso lo mejor que puedes hacer es limpiar y leer, leer y limpiar. Porque detrás de la ejecución de estos dos verbos se hallan territorios afines al orden y al consuelo, a la compañía y la comprensión, al arte y a la creación, al amor y a la compasión y sobre todo puedes encontrar instrucciones precisas para perderte y más adelante, si el desánimo te puede, seguir el mapa detallado para tu reinvención dentro de lo humanamente posible y lo alquímicamente transitable.
Ocurre a veces que fregando el suelo con mocho de algodón se descongestionan los asuntos del pasado y una vez seco se acepta mejor el destino de los pequeños acontecimientos diarios. Para la aceptación del destino final los expertos de esta narrativa comparativa sugieren actos de limpieza diaria con la pulcritud y el compromiso anónimo que requieren las grandes empresas.
Una de las acciones de limpieza que mejor sienta, incluso a niveles de constelación molecular, es eliminar el polvo de las figuritas, los libros y las baldas de las estanterías y todos esos trastos inútiles y decorativos que forman parte del mobiliario, porque mientras se realiza este acto kármico irrumpen en cascada a través de todos los capilares de nuestro cuerpo miles, millones de átomos de esperanza. Se ha demostrado sobradamente que la sustancia que segrega uno de los quince tipos de esperanza que existen está directamente relacionada con la limpieza de lo inservible.
Según he podido saber a raíz de unas últimas publicaciones de investigación en la materia, para alcanzar bienestares difícilmente retribuibles por arte creativo alguno, los eruditos de las fuentes recónditas subrayan que eliminar mugres de tiempos verduzcos en los rincones olvidados de la casa aporta clarividencia y mirada longitudinal capaz de atravesar las dimensiones. Dichas mugres suelen encriptarse en los rincones del lavabo, fondos de cocina, esquinas de armarios y rieles de ventanas tanto exteriores como interiores, por poner ejemplos fácilmente localizables. Los mismos eruditos que señalan esta disposición también sugieren sentarse en el sofá con un ejemplar de tu escritor o escritora favoritos para disfrutar del elixir que se obtiene después de esta limpieza. Se dice que una vez un lector empedernido alcanzó el nirvana con la lectura de un solo verso de la poeta argentina Alejandra Pizarnik tras eliminar frotando con estropajo la grasa acumulada en un rincón ignorado durante años y, a priori, inalcanzable de su vieja cocina.
Cabe destacar también que cuando se ha realizado una limpieza a fondo, se ha comprobado que la poética de la brisa fluye con la armonía del cosmos y a los mundos colindantes los invade una sensación de paz canalizadora de nuevas conmutaciones.
Así mismo, si el mantenimiento de las sesiones de limpieza se produce con regularidad, destreza y sin eludir responsabilidades, es por todas las caracolas del mar propagado que el placer de la lectura puede obtener grados de grandeza difícilmente igualables por otras actividades pues el acto consecutivo entre limpieza y lectura se funde en el infinito.
Limpieza y lectura son por tanto dos artes que los expertos en vida lumínica recomiendan realizar en actitud consciente y, si puede ser, correlativa. Animo -especialmente a los hombres- a que lo comprueben empíricamente y disfruten en profundidad de todas estas recomendaciones.




jueves, 23 de noviembre de 2017

Planchadores de almas



TRESH.- ¿Quién es usted?
RUSKIA.- Plancho almas.
TRESH.- ¿A qué ha venido?
RUSKIA.- A plancharle el alma. La tiene arrugada.
TRESH.- ¿Y eso cómo se hace?
RUSKIA.- Primero con mucho cuidado y tacto. Le diré que incluso con cariño. Hasta el momento del vapor. Eso hay que hacerlo todo muy rápido y ágil para que duela lo menos posible. Si se hace bien, y esto es un arte, puede ser cosa de un espacio de tiempo humano minúsculo. Apenas más perceptible que el pinchazo de una aguja. Lo importante es saber o no saber en absoluto. Hacerlo inconscientemente funciona. Conozco a unos cuantos planchadores de almas inconscientes que son delicados y precisos. El problema de la inconsciencia es el de siempre. Te llega una lista o un listo y te pone trampas que eres incapaz de ver y te haces daño y haces daño al listo. Una vez un listo que intentaba evitar que le plancháramos el alma escondió su identidad verdadera en otro cuerpo y al no corresponderse, el cuerpo huesped sufrió daños irreparables; pero no solo eso, al retornar el alma a su cuerpo natural fue imposible realizar el proceso habitual y el sufrimiento del listo dio como resultado una discapacidad permanente. Lo mejor es dejarse hacer sin ofrecer resistencia. Se lo digo después de más de diez años planchando todo tipo de almas.
TRESH.- ¿Diez años planchando almas? Eso no es mucho teniendo en cuenta la complejidad de la que habla.
RUSKIA.- Diez años nuestros, no suyos. El tiempo es un concepto en el que mejor no entramos, si le parece. Para plancharle el alma debo cuadrar círculos y doblegar paralelas estelares en el plano universal de los destinos. Disculpe que esto no se lo pueda explicar.
TRESH.- ¿Qué riesgos implica saber?
RUSKIA.- Sí, claro, saber implica otros riesgos. Riesgos como la pérdida total del alma si no se sigue el protocolo del planchador. La confianza debe darse por completo. Una duda hace peligrar el proceso. Le pongo un ejemplo. Si le digo en un momento dado, expire, expire, no inspire. Son los detalles más ínfimos los que pueden desestabilizar el proceso de manera irreversible.
TRESH.- Pero quizás un buen planchador pueda reconducir...
RUSKIA.- Un buen planchador de almas puede domar un proceso que se tuerza pero todo tiene un límite pues se trata de un proceso que en el otro lado tiene una precisión sin márgenes, ¿entiende?
TRESH.- No sé si lo entiendo.
RUSKIA.- Claro, es que lo mejor no es entender, lo mejor es confiar.
TRESH.- ¿Tengo otra opción?
RUSKIA.- En realidad no, pero tenemos indicaciones previa está incluída. Normalmente facilita el camino.
TRESH.- Habla del otro lado...
RUSKIA.- El otro lado solo es un forma de hablar pues el otro lado también es éste. Somos aquí y allá. Pero allá se producen cambios que aquí son apenas imperceptibles si al planchar el alma todo va bien. Allí se generan las construcciones pertinentes para que la red quede imbricada de manera estable. Disculpe la falta de concreción pero aquí no es imaginable y yo hace mucho tiempo que tengo una parte de mi memoria adaptada a esta dimensión. Imposible traducir con precisión. Solo puedo aproximarme.
TRESH.- Entonces lo primero es dar mi consentimiento.
RUSKIA.- Es lo ideal. De lo contrario me fuerza a que su consentimiento sea trasladado al otro lado donde ya ha sido dado ese consentimiento, piense que sino no me habría presentado en su casa. Eso lo complicaría todo. Para que se haga una idea. Deberíamos aislar el tiempo y el espacio del resto de materialidad doblando su personalidad en otro cuerpo que fuera reconocido por su vecindario, lo cual nos obligaría a intervenir todo su mundo de una manera no natural para después esperar a que usted, llegado a un punto temporal que es mejor no se imagine nunca, de al final su consentimiento.
TRESH.- ¿Me torturarían?
RUSKIA.- Jamás. Ese concepto está erradicado en nuestros mundos. Pero quizás en su mundo todavía exista, entiendo que lo pregunte.
TRESH.- Para alguien que quiera plancharse el alma con usted qué le sugiere.
RUSKIA.- Aparte de confianza, verdad la justa. Su verdad propia como individuo. Esa no vale. La verdad es algo que aquí se ha reducido a una forma de percepción que no sirve, una mirada que sostiene alguien contaminado por el entorno y por el intorno. La verdad se ha convertido en un punto de vista y eso es una desviación del concepto verdad. La verdad es otra cosa. Ahora mismo trabajamos afanosamente para devolverle el sentido a esa palabra, aquí ha sido sepultada y violentada. No me es dado profundizar en un tema tan complejo pues son las más altas esferas las que están dilucidando la mejor forma de devolverle a la verdad su acepción y sentido correctos. Esta nueva fase de llegada del ejército de planchadores y planchadoras de almas responde a parte del plan para recuperar la verdad. En el alma anida la verdad. De ahí y solo de ahí debe emerger. De ahí emergerá cuando le haya planchado el alma. ¿Alguna pregunta más?
TRESH.- ¿Después del proceso continuaré siendo yo?
RUSKIA.- Sin lugar a dudas será usted pero perfeccionado.
TRESH.- ¿Qué quiere decir?
RUSKIA.- Estará alineado con las nuevas directrices del mundo. Pero no se preocupe. Mientras le planchamos el alma a usted, compañeros y compañeras mías están planchando miles y miles de almas. De hecho, yo mismo, mientras hablo con usted he planchado ya más de trescientas mil almas. La suya por ejemplo ya está abierta.
TRESH.- ¿Tengo que firmar algo?
RUSKIA.- Nada de firmas, con su palabra es suficiente.
TRESH.- De acuerdo. (Pausa.) Una última pregunta: ¿seguro que mi contribución va a servir para mejorar la condición humana?
RUSKIA.- A todos los niveles, incluidos los que ignoran.
TRESH.- Dígame cómo necesita que me ponga.
RUSKIA.- Acérquese. Lo ha hecho muy bien. Ya le dije que si no ofrecía resistencia apenas se daría cuenta.

Santa Coloma de Gramenet. Lunes, 6 de noviembre de 2017

jueves, 28 de septiembre de 2017

#ContraLaTrata: 'Con una mujer que salga a mí me parece importantísimo', Rocío Nieto presidenta y fundadora de APRAMP



Con motivo del Dia Internacional Contra l'Explotació Sexual i el Tràfic de Dones, Nenes i Nens, ayer por la tarde asistí a la conferencia de Rocío Nieto, presidenta y fundadora de APRAMP, en la Sala Micalet de Santa Coloma de Gnet, mi ciudad. Rocío Nieto lleva 32 años trabajando en esta tarea sísifica de la intervención social para conseguir erradicar la trata. Tiene tanto que explicar y tan poco tiempo que su exposición es abundante, vertiginosa y rica, tanto en datos y ejemplos como en conocimiento de la condición humana. Habla rápido y sencillo, a veces puedes ver las imágenes que describe con una desnudez que golpea la cara de las allí presentes, casi todas mujeres.
La trata no es prostitución voluntaria, la trata es esclavitud. Según Nieto, su procedencia es de veintitantos países entre los que destacan Paraguay, Brasil o Nigeria. Sus familias las venden por 1000 o 2000 euros por evidente pobreza, cosa que no deja de ser un ancla para sacarlas de su situación, pues gracias a sus contribuciones, viven sus familias en los países de origen. Apunta que sobretodo son mujeres y menores niñas, aunque sí, también hay niños, por lo que es un problema de género fundamentalmente. Estas mujeres y estas niñas, pues la mayoría son menores, no conocen sus derechos, vienen aquí con una deuda que va en aumento. Primero el billete de avión, el puesto o la esquina que ocupan (80€ diarios), luego cualquier cosa que consuman, desde el papel del water hasta una llamada a su país sin olvidar que la documentación, en muchos casos, está en manos del proxeneta. 
Las administraciones públicas no presentan las medidas como para darles alternativas a estas mujeres hacinadas en pisos en los que pueden llegar a hacer dieciocho o veinte servicios con clientes que hacen de su deseo un uso degradante, cruel, vergonzoso y abusivo. Servicios que cuestan tan baratos que hasta están calando en los adolescentes y los jóvenes, como si de una diversión más se tratara. Cada una de estas mujeres gana aproximadamente 300 euros al mes que suele enviar a su país de origen mientras puede generar una caja de 800 a 1000 euros diarios que obtiene el o la red de proxenetas.
Rocío Nieto hace incapié en la unidad de rescate de APRAMP compuesta por supervivientes. Mujeres que han logrado salir de ese círculo, que han pasado por ese infierno y que comprenden mejor que nadie la situación pero y, sobre todo, que saben detectar a aquellas mujeres que quieren salir. El proceso para salir es complicadísimo porque estas mujeres deben denunciar a sus familias o a sus compañeros. A veces es incluso un error llamar a las familias que precisan tanto de lo que reciben de ellas que pueden amenazarlas, por ejemplo en el caso de las nigerianas, con hacer vudú, o las propias represalias de los proxenetas que utilizan métodos como embarazarlas, secuestrar al hijo y utilizarlo como chantaje. Puede decirse que España ha avanzado, apunta Nieto, con el ministerio de Igualdad de Bibiana Aido se aprobó un Plan contra la Trata y se ha establecido el Protocolo de Palermo (protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños), pero estos protocolos dejan de tomarse porque no tenemos medidas, recursos para acoger y dar salida al futuro de estas mujeres. Hay que atenderlas de inmediato. 
Aparte de la administración, Nieto recalca la importancia que tiene el tejido empresarial y su concienciación para la fase salida, sin embargo el estigma de haber sido prostituta y responder a un perfil de pobreza siguen siendo handicaps. Nieto también reclama una mayor sensibilización por la parte judicial para que no se revictimice a estas mujeres, que no tengan que pasar veinte veces por declaraciones o posiciones traumáticas.
A pesar del tremendo panorama que presenta, Rocío Nieto deja claro que con una mujer que salga a mí me parece importantísimo. Redunda en la prevención, en crear medidas político-jurídicas, en concienciar especialmente a los hombres y creer en ellas pues las experiencias tan traumáticas de las que proceden las sitúan en la lógica de la supervivencia pura, como el caso de las madams que cita en un par de ocasiones, mujeres que se dedican a gestionar los pisos y que vienen de abajo pero que les cuentan que lo hacen porque es mejor eso que estar prestando veinte servicios por día.
Durante su exposición alude a calles de Madrid, Montera o Ballesta, donde su asociación tiene unidades, pues trabajamos donde están ellas, porque es su día a día pero el problema es generalizado, pone el ejemplo del prostíbulo de la Junquera donde van los franceses porque todo es más barato. El pronóstico es pesimista pues la trata es el segundo negocio más lucrativo después del negocio de las armas y España es el segundo destino de estas mujeres, niñas y niños pero no por ello vamos a dejar de hacer lo que hacemos.
Durante la palabra abierta al público, todas mujeres menos tres hombres, se intenta hacer acopio de iniciativas para encaminar las acciones hacia la abolición, pues parece claro que una regulación sería legitimar la exclavitud. Se habla de una marea lila, del cambio de mentalidades, de cómo el papel de los medios de comunicación amparan una doble moral que condena y sin embargo permite anuncios y sería tan necesario que colaborara radicalmente a favor, de perseverar en la lucha directa, de la estigmatización social del putero y de más líneas de acción que escucho atentamente y que ya no apunto y ahora siento haberlas olvidado porque creo que eran interesantes para dejar constancia en esta pequeña contribución.

(*) Rocío Nieto, Presidenta y Fundadora de APRAMP y Núria Parlon, Alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet. Foto de Gertrudis Losada Alva.