THE LESBIAN SISTERS

THE LESBIAN SISTERS
Fotos de Eugenia Gusmerini

jueves, 10 de noviembre de 2016

Choose



La democracia hasta el presente es el sistema político más compasivo que conocemos para organizar y gestionar sociedades. Sobreentendiendo que la anarquía, ahora mismo, con la condición humana en esta escala de vibración, es inviable.
Las élites, pertenezcan al sector que pertenezcan, creen que su voz es más inteligente, ética y necesaria para que los pueblos sigan caminando. 
Siempre pienso en bien. De lo contrario, la oscuridad camparía a sus anchas. Y quizás nosotros, nosotras no estaríamos aquí para verla, vivirla. Esto aunque así sea, es decir, las élites se preocupan por el bien común, genera todo tipo de emociones contrariadas. 
A menudo me entristece descubrir a mi alrededor el poder de lo cáustico que genera paranoia en lugar de pronoia. Por poner un ejemplo en polaridades extremas. 
Mi corazón cree en un Dios compasivo, no en un Dios castigador. En unos guías que nos aman, no que nos putean.
Ahora comprobamos de manera fehaciente lo que en otros momentos de la historia ha dado deplorables acontecimientos y épocas en nuestra corta historia como humanidad. El pueblo es fácilmente convertible en masa. 
Cuando el pueblo, desesperado por no encontrar su sitio en sí mismo, busca las razones en el enemigo, vota desde la rabia, desde el rencor, desde la víctima, cobijando su propio descontento, frustración personal y circunstancias sociales reales, su voluntad y su desesperación, en el banquillo de aquella voz que hábilmente capitaliza, manipula, aprovecha y gestiona estas emociones, por otra parte tan humanas.
A veces, no sabemos por qué, como especie necesitamos ponernos al límite para saber, para descubrir quiénes somos, para elegirnos. Hemos atravesado momentos abismo. Confío que esto también sabemos hacerlo. Ha quedado grabado en la herencia generacional.
El único consuelo que nos queda somos nosotros, nosotras mismas. Lo que somos capaces de hacer y de abstenernos de hacer, de sostener y soltar, de generar y de rechazar, incluso de contagiar sin imponer. Es más que un consuelo, es un compromiso esencial.
Mi voto va para el Arte, el Amor, la Paz, la Serenidad.
¿Cómo llegamos hasta ahí? ¿Cómo mantenernos ahí?
Tú escoges. Tu eliges. You choose.
Tu Camino hace rato que camina solo.
There is always a road to walk.

(*) Foto del río Magdalena en Natagaima.


viernes, 4 de noviembre de 2016

De vehículos, conductoras y otros despliegues de la realidad



Cuando Florentino Ariza timbra a la puerta de Fermina Daza, tras décadas de esperarla, Fermina está despidiéndose de su marido, que ha muerto sin llevarse todas sus cosas. Fermina se pregunta por qué cuando un ser querido se va no se lleva con él todas sus cosas, evitando así el dolor de su ausencia, reflejado en cada una de ellas.
En cambio, a mí la muerte de un ser querido me hace escoger, elegir las cosas que guardan su presencia, su paso por mi vida. De pronto cosas inanimadas se convierten en símbolos. Por eso me quedé con los vehículos de mi padre. 
Ayer tocaba cerrar uno de los últimos tramos de la última etapa del camino. Cambiar de nombre sus motos y el coche en Tráfico. Gracias a las nuevas tecnologías, tenía concertada una cita previa que me generaba algunas dudas, pues una nunca acaba de estar segura de los argots específicos y su significado literal. Hacía unos cuantos años que no iba a La Campana. Todo informatizado, paneles de llamada bien organizados y cumplimiento de hora acordada. 
La mujer que me atiende me dirime a la jefa de la planta. Vaya, qué bien. Me alegro porque ante la cantidad de dudas al solicitar la cita, solo pido cita para un vehículo. El coche. Mi Clio Rucionante. Mirando los paneles, mientras espero el turno V348 pienso lo mucho que hemos avanzado en la praxis de la burocracia y las malditas esperas. La sala está a petar, pero la gente desfila.
La jefa me dice que va a cursar todas las fichas. Se lo agradezco. Tendré que ir a recogerlas en unos días. Hablamos de las motos. Están las tres montadas, con piedras de afilar. Mi padre era afilador.
- Oh, ara ja ningú sap esmolar bé els ganivets! Les màquines no funcionen! 
Parece que no solo yo echo de menos a mi padre. Era un artista en su oficio. Cuatro generaciones de afiladores me contemplan. Quizás más. Los cuchillos que afilaba mi padre sesgaban un velo al aire.
Luego me atiende una ayudante, pago las tasas y me indica también cómo renovar el carnet de conducir. Le pido por favor ir al lavabo, pero parece que está estropeado. Se disculpa. La mesa de la jefa está al fondo de todo. En esa planta contabilizo por lo menos 20 o 25 mesas de atención al usuario.  En todas menos en 2, cuento mujeres trabajando, ejecutando, ordenando, gestionando, aceptando, confirmando, introduciendo datos.
Al dirigirme al ascensor, un hombre con ganas de hablar se acerca y pica el botón.
-Tu primera
-Gràcies
(Sonreímos)
-Això és com fa quaranta anys, no anirem enlloc si no canviem les estructures. Tot està igual que fa cinquanta anys. Tot funciona igual. Em diuen que agafi número però quan m,atenen em diuen que he d,anar a l,edifici del costat, a la quarta planta. Que no m,ho podia dir el d,informació? A més els hi demano que em deixin anar al lavabo i res, que està espatllat. Quin desastre! No anirem enlloc si seguim així, mantenint estructures del passat...
(Sonreímos más)
-En això del lavabo m,ha passat el mateix. Però en la resta li he de dir que m,ha anat molt bé. (Pausa. Me abstengo de darle detalles). Trobo que el sistema informatitzat agilitza les esperes i la cita prèvia és un encert.
(Salimos del ascensor. Y el edificio. Sigo hablándole mientras caminamos hacia la puerta).
-Ara, quan anava cap a l,ascensor he comptabilitzat del total de taules atenent al públic només a dos on treballen homes, i he pensat, mira, manen ells i nosaltres ens encarreguem de que tot funcioni. (Rialles meves). Estem fins als collons! Que no en tinc. Fins al ovaris! (Més rialles. Ahora de los dos).
El hombre entra en otra oficina oficial que sí dispone de lavabos públicos en funcionamiento. Prosigo mi camino hasta el registro de la propiedad intelectual. Eso ya es otra historia. Más chula que la de tráfico. Otro día la cuento. 

(*) Foto de Gertrudis Losada.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Las muñecas rusas de la autoficción



Cuando el origen de la fuente de creación es una misma, desde un lugar en ocasiones literal en el punto de partida, una comienza el viaje desde algo que ha vivido, ya sea en la realidad de sus carnes y en la geometría del mundo, o en la verdad de su imaginación y en las derivadas de los sueños del deseo. 
De modo que la historia comienza con algo que conjuga verdad y realidad propias. Como el caminante, el creador o creadora inicia el viaje y cada paso que da le aleja del origen conduciéndolo a una nueva capa, a una nueva y hermosa muñeca rusa que se halla en el interior de la historia que cuenta, que crea, que camina, de dibuja y, por supuesto, que inventa. Pues nunca se alcanza la visión, sino que uno se aproxima o se aleja de esa visión según se va encontrando a otros caminantes, a otras viajeras, a otros destinos.
Así, dentro de una muñeca rusa convive otra y otra y otra hasta adentrarnos en el alejamiento más profundo de la muñeca rusa original, donde anida, se esconde, se refugia la muñeca rusa diminuta que hay que descubrir, que hay que desvelar, que hay que revelar y que es la esencia y la verdad de la historia que estamos contando. Y que seguramente ignorábamos.
Una se aleja de lo propio para volver a encontrarse con lo más esencialmente propio. El alma de la muñeca rusa que es en sí misma la muñeca rusa de su vientre. 
Ficción y realidad y verdad conviven una dentro de la otra. Se entremezclan, se aman y se detestan, se alían, se conjugan, juegan, se distorsionan, se necesitan, se expulsan, se rebelan, se adaptan, viven en nuestra escritura.
Lo que en mis pequeños viajes de autoficción me ha ocurrido es que la obra resultante del recorrido en la escritura, me suele revelar la verdad de la que partía pero cuya dimensión última no era capaz de ver. Pues a menudo lo obvio, se nos escapa.
El resultado final es una obra independiente que funciona tanto si se conoce la anécdota, vivencia o experiencia de partida, como si se ignora por completo.
Una se siente agradecida. Casi diría, no sin pudor, bendecida.


sábado, 17 de septiembre de 2016

Camino, revelación de lo obvio




Hasta cierto punto, cualquier idealista que se precie, aspira a cambiar el mundo. En el sentido, en mi caso, de convertirlo en un lugar más amable -léase amoroso-, pacífico -desfúndese la máscara de la falsedad- y perdurable -entiéndase en el modo más esperanzador, el de la palabra siempre-.
Luego creces. Algunos desengaños, el traspaso de un ramillete de umbrales, intuiciones varias, creencias renovadas, creencias recién adquiridas -ya me gustaría desprenderme de las creencias, no son sino maquillajes hipócritas de una seguridad mal entendida- y el paso de un tiempo que se acaba comprendiendo que no existe, la modelan a una como terrenal y diminuta, cosa que alivia.
Te haces carne, te haces mortal, te desprendes de rémoras ajenas que pensabas eran tuyas y te decides a abrir la siguiente puerta que, aunque ignoras donde te conducirá, promete un otoño reconciliador.
Aún sin perspectiva del camino realizado en 8 jornadas desde el pueblo de algunos de mis ancestros hasta Santiago de Compostela. Un pueblo que dice Luís 'O Bruixo' del que se pierden sus orígenes antes del mil era cristiana. Este pueblo es muy raro, y sigue fumando sin que eso impida que mi mirada siga fija en su barba de barbilla cogida con goma, detalle que me fascina. Siempre he pensado que Luís es el típico tímido que habla mucho para acallar su prudencia ante lo ajeno. Pero Luís podría ser el protagonista de un buen cuento de invierno o de una leyenda artúrica, a poco que me lo propusiera. ¿Acaso no nos habitan seres cuya identidad a veces nos cuesta la propia vida en conocer y en reconocer?
Regreso a la urbe. Sin embargo, mi inquietud es superior a la del camino. En el Camino, metáfora máxima de la vida, una sale creyéndose preparada para todo. De lo contrario no se puede.
Es como si el tramo del Camino que he venido a inaugurar empezara en un rato, pues ayer sucedió y no existe y mañana es una entelequia del lenguaje.
Tengo la sensación de que el vivir es una ironía del constante movimiento que nos hace descubrir lo que siempre hemos sido y nunca hemos logrado ver hasta que el vaivén nos muestra el espejo de nuestra alma. Las revelaciones suceden sobre lo obvio. Apenas perceptible para el humano, visibles para el fuego del poeta, de la poeta.
¡Qué hermoso el tañir de las campanas! Ya siempre en mis adentros.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Beberemos de las fuentes, cruzaremos puentes, veremos atardeceres




Las calles de Ourense a las ocho de la mañana de un sábado están vacías.
Celebro la piedra, también el silencio de los pájaros, las pasajeras lagartijas, las mariposas, la mayoría blancas, que me acompañan. Una vez trabajé con una actriz que decía que las mariposas son símbolo de buena aventuranza. En Galicia, en los paisajes naturales, la buena aventuranza es un hecho. Más mariposas que moscas, que las carga el diablo. Una mariposa vale por mil moscas.
El olor a café recién hecho y Leonard Cohen en el hilo musical ha sido el mejor despertar.
Los caminantes madrugan muchísimo. 
A mí me gusta la luz. A las siete de la mañana no ha amanecido. 
La jornada se convierte en un paso detrás de otro respirando profundo y procurando que los trapecios sufran lo menos posible.
Hago un tramo de la ruta de la Plata, la que sube desde Sevilla. Siempre pensé que era del sur, ahora lo confirmo.
Observo infinidad de cosas durante el trayecto a pie, pero sé que se me escapan infinidad infinitas más. Observo, por ejemplo, la cantidad de spam que va soltando mi cerebro. Ojalá se vacíe del todo.
Entre Allariz y Santa Mariña de Augas Santas me sobreviene un pensapomiento vigoroso. De esos que se quedan hasta que los escribo. Para ser poeta hay que sudar zumo de poesía antes de versar con rigor. Esta es la clase de poeta que soy. Poeta de la flor del toxo, de la xesta y del penedo.
Me doy cuenta de que, afortunadamente, nadie está nunca solo.
Alivio, consuelo de vida, estar con uno mismo.
Beberemos de las fuentes, cruzaremos puentes, veremos atardeceres.
Ahora final con Tracy Chapman. Las calles ya se han vestido de sol.

(*) Foto de Gertrudis Losada. Atardece en Ourense.

jueves, 8 de septiembre de 2016

El árbol quemado que resiste en el tiempo, camina



El teorema Forrest Gump a menudo se me antoja la mejor respuesta para el sentido de la vida.
Viktor Emil Frankl en su libro El hombre en busca de sentido hace un elogio a la esperanza desde su experiencia en los campos de concentración. Pareciera entonces que la esperanza en sí es el verdadero sentido de la vida.
A mi me encanta esa película del tonto que es más listo que el resto y hace las cosas porque sí. Consigue metas que a otros le parecen increíbles y él solo aspira al amor de Robin Wrigth. ¿Es eso ser tonto? Un día empieza a correr. Le crece el pelo. La barba. Los seguidores. El merchadaising. Un día para. Ha tenido suficiente. Debe volver.
En mi segunda etapa del camino, desde casa de mi abuela Ludivina, nombre que me congratuló encontrar en Bosques de Mouawad (parece que en francés es más común), me doy cuenta de que no tengo ni idea de por qué camino hasta que las piernas cantan. ¡Y no importa! Camino. 
El día está nublado. Hoy no es el humo, hoy es la brétema, la niebla.
Algo oculto en el pecho se henche de plenitud.
Tonto es el que dice tonterías, o no. 
En realidad, la experiencia me ha demostrado que tonto tonto no hay nadie. Todo el mundo tiene su puntita de genialidad. ¿Será que los extremos se tocan?

(*) Foto de Gertrudis Losada. 

lunes, 5 de septiembre de 2016

Invitación a escribir una historia


Las cosas por su nombre, de Graciela GilFoto Óscar Chocano.

El arte teatral ha de tener una faceta cotidiana; las historias, situaciones y temas deben ser reconocibles, porque el ser humano se interesa ante todo por la vida que conoce. El arte teatral ha de tener también una sustancia y un significado. Esta sustancia es la densidad de la experiencia humana.

La puerta abierta, de Peter Brook


Escribid una historia cercana, propia del mundo en el que vivís, de la manera más honesta que sepáis. Honesta quiere decir iluminar algo que os interesa, algo que os importa, algo que os mueve y os conmueve desde el lugar en que las razones de todos los personajes que la forjan, convergen sin prejuicios, sin complejos.
Permitid que el público se acerque a esta historia con la libertad de comprenderla desde sus propias claves. Con la libertad de pensarla como quiera, como pueda, según su propio criterio, sus propios principios.
Si respetáis el espíritu que la ha hecho existir, llegará adónde tenga que llegar. Al corazón, a la cabeza, al sentir, al alma, a la conciencia, al consuelo, a la catarsis individual, colectiva.
La magia entre los agentes que entregan la obra y el público que la recibe, tendrá una oportunidad.
El milagro de la comunión entre la obra y el público podrá revelarse.
La obra tocará al espectador y la satisfacción del autor, de la autora será y se hará.

Más información sobre los talleres FICCIONANDO de este OTOÑO 2016
Teaser del taller FICCIONANDO AQUÍ.

(Català)

La actriz Maribel Ibarz y Laura Freijo en el ensayo de Lo inverosímil, de Óscar Chocano.

L' art teatral ha de tenir una faceta quotidiana; las històries, situacions i temes han de ser recognoscibles, perquè l'èsser humà s'interessa davant tot per la vida que coneix. L'art teatral ha de tenir també una substància i un significat. Aquesta substància és la densitat de l'experiència humana.

La porta oberta, de Peter Brook

Escribiu una història propera, pròpia del món en que viviu, de la manera més honesta que sapigueu. Honesta vol dir poseu llum sobre allò que us interessa, allò que us importa, allò que us mou i us commou des del lloc en el qual les raons de tots els personatges es mostren sense prejudicis, sense complexos.
Permeteu que el públic s'acosti a aquesta història la comprengui, l'elabori des de les seves pròpies claus. Amb la llibertat de pensar-la com vulgui, com pugui, segons el seu criteri, els seus principis.
Si respeteu l'esperit que l'ha fet existir, arribarà allà on ha d'arribar. Al cor, al cap, al sentir, a l'ànima, a la consciència, al consol, a la catarsi individual, co·lectiva.
La màgia entre els agents que entreguen una obra i el públic que la rep, tindrà una oportunitat.
El miracle de la comunió entre l'obra i el públic podrà revelar-se.
L'obra tocarà a l'espectador i la satisfacció de l'autor, de l'autora serà i es farà.

Més informació dels tallers FICCIONANDO d'aquesta TARDOR 2016.
TEASER del taller FICCIONANDO AQUÍ.

Santa Coloma de Gramenet, 24 de junio – Flariz de Monterrei, 4 de septiembre de 2016