THE LESBIAN SISTERS

THE LESBIAN SISTERS
Fotos de Eugenia Gusmerini

martes, 26 de mayo de 2020

La cadena de Gwendal




GWENDAL: Éste es mi último mensaje. Pero no es una despedida. Solo un ojalá volvamos a encontrarnos. Por eso es preciso que escuchéis bien y luego hagáis lo que vuestra conciencia os dicte. La conciencia es la única fe en la que creer en estos tiempos oscuros. Sin embargo, recordad siempre que la luz puede florecer desde lo profundo de la tierra pues no solo el cielo tiene el don de alumbrar nuestros pasos. (SILENCIO.) Llevo en esta isla hipodérmica más de cuatro ciclos neptunianos y es posible que muchos de los que empezaron conmigo estén muertos y solo queden sus memorias almacenadas en sus seguidores o en sus descendientes, pero es importante que les hagáis llegar que aquí he visto algo. Algo que no sé cómo definir. Cómo explicar. Al principio me inquietaba porque se manifestaba de una forma poco frecuente para nosotros. Por ejemplo, hacía irisaciones en mi sombra o estimulaba mi temperatura corporal. Tardé tiempo en darme cuenta de que era su manera de pedirme comunicación. Precisamente este “algo” es el que me ha avisado de que abandone esta estación y procure el regreso. Y es este algo quien me recomienda que os diga lo que estoy a punto de deciros, por si no llego en persona. El viaje es largo, pueden haber cambiado los accesos a los umbrales y los gusanos succionadores aparecen de la nada para distorsionar los mapas y en una de esas es muy fácil perderse para siempre. (PAUSA.) Es importante que prestėis mucha atención aunque no entendáis todo lo que digo. De hecho lo que voy a hacer es una aproximación al mensaje que tengo que legaros. (PAUSA BREVE.) Para todos los disponibles en estos momentos que recibís en directo: debéis poneros en blanco, romper las reglas antiguas y confiar en lo que vuestro interior os designe. Pues es un mensaje que en cada uno de vosotros se manifestará de manera diferente para recorrer así también un camino diferente. (PAUSA BREVE.) Dicen que es la única manera ante la amenaza que se cierne sobre nosotros y que a ellos tanto les importa pues me han dejado claro que somos una cadena. (PAUSA.) Dejarse en blanco para ellos quiere decir abrir el canal de lo sagrado y entregarse sin condiciones. He podido experimentarlo y tras la emulsión de la cuaternitas que somos surgen cánticos que podéis sentir como extraños, embelesadores, solemnes, circunspectos, agrietados e incluso muy inquietantes, pero no os asustéis por nada. Su hilo os protege. Sobretodo no interrumpáis el flujo. Debéis permitir que llegue adónde tiene que llegar. (PAUSA.) Sí, he pasado demasiado tiempo sola, pero no deliro. (PAUSA BREVE.) Cerrad los ojos. (CÁNTICO VIBRADOR QUE SE REPITE COMO UN MANTRA.) Nimsar Sarnim Nimmu Munim (LAS SONDAS DE EMISIÓN TIEMBLAN. IRISACIONES CIRCULARES COMIENZAN A VERSE EN LA PANTALLA CONVIRTIENDO EL ROSTRO DE GWENDAL EN UN SER DISTINTO.) Lo que quiero deciros como despedida es que estamos llegando y estamos unidos en la defensa del todo: recibidnos. Seamos contra la amenaza.

viernes, 1 de mayo de 2020

LA CONFESIÓN




TRABAJADOR: Por mucho que trabajo, nunca es suficiente. Y trabajo mucho.

CURA: Hay mucho que limpiar, hijo.

TRABAJADOR: Me miran mal.

CURA: Estamos todos algo alterados. Es la situación. Tú concéntrate en lo tuyo y deja a los otros.

TRABAJADOR: Sí, sí, yo sigo trabajando como si nada pero noto sus ojos clavados en mi espalda… Pero sigo, sigo…

CURA: Cuéntame tus pecados.

TRABAJADOR: No sé si tengo pecados, padre. (PAUSA.) Tengo miedo en los tuétanos y eso me puede conducir a ser una mala persona. (PAUSA.) Pero me aferro al trabajo. El trabajo por ahora es mi salvación.

CURA: Ya sabes, hijo, que se peca también de pensamiento y palabra, aparte de obra.

TRABAJADOR: Sí, padre, pero yo canto. Y cuando canto no pienso y la palabra de mi canción, es palabra sagrada, padre. (PAUSA.) Solo canto.

(PAUSA.)

CURA: Me llega que eres una buena persona.

(SILENCIO.)

TRABAJADOR: A lo mejor mi pecado es que creo en Dios por desesperación y no por esperanza.

CURA: Los caminos del Señor no hay que juzgarlos.(PAUSA.) Él sabe de nuestro amor por Él y no pide más. (PAUSA.) Si le amas, Él te lo retornará.

TRABAJADOR: Quisiera yo amarlo desde la alegría como alguna vez le rezo a la Virgen María. No sé por qué a Ella sí me sale. (PAUSA.) Lo siento de veras.

CURA: Y dime, aparte del perdón de tus pecados, hoy por qué has venido a verme, Manuel.

TRABAJADOR: Estoy solo en casa y todo me ha conducido aquí.

(PAUSA.)

CURA: Quiero que sepas que yo no tengo miedo. Que si sigues tu conciencia todo estará bien.

TRABAJADOR: Yo no soy como los otros. (PAUSA.) Los comprendo, pero no soy como ellos. A mí me han educado de otro modo.

CURA: Yo tampoco soy como otros que defienden al Señor y promulgan su Palabra.

(SILENCIO.)

TRABAJADOR: Sí, me lo han ordenado, pero no lo voy a hacer. (SILENCIO. Una lágrima le resbala por la mejilla.) No puedo traicionarme a mí mismo.

CURA: Manuel, yo estoy preparado.

TRABAJADOR: Y yo también, padre.

(SILENCIO.)

CURA: Mira, reza cuatro padres nuestros, seis ave marías y haz un credo tras otro hasta que entres en tu casa.

TRABAJADOR: Así lo haré.

CURA: Que Dios esté contigo.

TRABAJADOR: Y con tu espíritu.

(SILENCIO LARGO. OSCURO. FINAL.)


Santa Coloma de Gramenet, viernes 1 de mayo de 2020.

viernes, 28 de febrero de 2020

POR UNA FILOSOFÍA DEL CANTO




GENERAL: Cuando la sangre hiede, los ideales se diluyen.

INTELECTUAL: Conservo intactos los míos.

GENERAL: Hace bien, los va a necesitar.

INTELECTUAL: Los ideales brotan de la condición humana porque van impregnados en los valores más fundamentales. Igual que el bien no dura siempre, el mal genera un cansancio imposible de soportar para ninguna sociedad.

GENERAL: El problema de ustedes los intelectuales es que los domina la mente y la mente es un monstruo que siempre quieres más.

INTELECTUAL: ¿Cuál es su sugerencia? Dejar de pensar, dejar de razonar para buscar la verdad y la justicia. (Pausa.) ¿Eliminarnos, tal vez?

GENERAL: Si bastara con su silencio, por mí sería suficiente, pero siempre hay alguno de ustedes al que se le ocurre hacer hablar al silencio.

INTELECTUAL: Sí, es cierto, en nuestra especie también anidan los ocurrentes, los falsos intelectuales, los que están al servicio del ingenio y no de la inteligencia.

GENERAL: La verdadera inteligencia en cualquier tiempo es la prudencia.

INTELECTUAL: La verdadera inteligencia es la demostración de bondad.

GENERAL: Pero ustedes se pasan la vida interpretando la bondad, interpretándolo todo, y ahí comienza la semilla del mal.

INTELECTUAL: Ah, sí, mi general, en los calificativos.

GENERAL: Existen actos bondadosos, no ideas o discursos bondadosos pues en sus manos acaban siempre al servicio del mejor postor y al final, cuando se aprieta, en el umbral de los límites, no se engañe, querido profesor, todo el mundo vende.

INTELECTUAL: Pero nosotros brotamos como brotan ustedes, somos bienes-males inherentes a la sociedad: nos compensamos. Ustedes actúan y nosotros después analizamos para comprender el origen de esos actos.

GENERAL: Normalmente para condenarlos. Siempre se preocupan de agenciarse la autoridad moral pero el sufrimiento no entiende de moral solo entiende de dolor y debilidad. A veces para parar un incendio hay que provocar otro que lo frene. Y de incendios entienden tanto ustedes como nosotros.

INGELECTUAL: Mi querido general, no le negaré que hay una misión alegórica que cumplen los ejércitos con su mera existencia y es la de mantener el orden pues existe la creencia de que las sociedades tienden al caos si no se las acota, pero siempre es mejor desplazar el campo de batalla a los confines de la razón.

GENERAL: ¿A las letrinas de la razón? (Pausa) Ustedes los intelectuales no entienden que a veces cualquier campo de batalla puede despertar el monstruo en la persona equivocada.

INTELECTUAL: Pero por esa razón más valdría ni pensar, dejar de existir, autoinmolarnos. (Pausa) El monstruo debe ser despertado de vez en cuando para que no se olvide que los monstruos existen lo queramos o no. Basta de defender solo una cara de la moneda. Para el sano equilibrio se necesitan las dos.

GENERAL: Las monedas a veces caen de canto, profesor.

INTELECTUAL: (Risas.) Sí, mi general, sí, las monedas pueden caer de canto.

GENERAL: La filosofía del canto es la que no acostumbran a contemplar ustedes en sus cálculos. Y si la tratan es para complicarlo todo todavía más. (Pausa) En negro sobre blanco no corre la sangre hasta que se cierran los grifos porque la contaminación es insostenible.

INTELECTUAL: Nuestro deber es enseñar a pensar. Un intelectual no puede traicionar su adn.

GENERAL: Un militar tampoco. Por eso allá donde el silencio nos pertenece hay paz. Cuando nosotros hablamos algo no va bien y usted y yo hablamos mucho en los últimos tiempos.

INTELECTUAL: Dialogamos.

GENERAL: Debería usted volver a casa antes de que anochezca.

INTELECTUAL: Hace rato que ha empezado a anochecer.

GENERAL: Pero dentro de poco será noche cerrada y la oscuridad lo ocupará todo, no me gustaría que le pillara en mitad de la calle.

INTELECTUAL: Gracias, mi general, como siempre un placer.

GENERAL: El placer es mío, el trabajo en los últimos días es agotador.

INTELECTUAL: (Se oye una sirena) Lo comprendo.

GENERAL: Por cierto, vaya con cuidado, parece ser que los científicos han encontrado unos nuevos fármacos de la verdad. (Pausa.) Andan buscando voluntarios, quizás estaría bien que se cogiera aquellos días de vacaciones de los que me habló la semana pasada. (Pausa.) Me gusta mucho ‘dialogar’ con usted.

(Silencio.)

INTELECTUAL: Gracias mi general, pero creo que voy a quedarme. (Pausa.) Quizás a veces no solo los intelectuales encontramos la manera de que nuestro silencio hable.

GENERAL: Vaya con cuidado.

INTELECTUAL: (Saliendo.) Descuide, de noche es como mejor pienso.

GENERAL: Adiós.



Santa Coloma de Gramenet, 21 octubre de 2019
Laura Freijo Justo

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Escribir para la hoguera



Para tirar el contenido de todas esas cajas del garaje que han estado ahí por más de ocho años, entro en diálogo conmigo misma:
-¿Las has echado de menos todos estos años?
- No.
- Entonces, no las necesitas: tíralas.
- Antes tengo que abrirlas.
- Vale, pero cuando dudes, tira. Esa es la regla.
Abro las cajas en mitad del comedor y veo las carpetas, los dossiers, los recibos, los poemas, las copias de obras de teatro, las cartas, los manuscritos y las libretas. Lo que más me cuesta son las libretas. Y sin embargo, el otro día rompí más de cien folios escritos a mano de una de las épocas de crisis en dos mil diez. Quizás lo necesario sería una mano inocente. Alguien que me dijera:
- No te preocupes. Quédate leyendo en casa. Esto lo arreglo yo en un periquete.
Y como no las echo de menos ni las echaré de menos porque en verdad no necesito nada del contenido de esas cajas, esa mano inocente prende una gran hoguera y lo tira todo allá dentro, sin miramientos. Luego viene a verme y me dice sonriente:
- Ya está. No queda nada. Descansa y empieza de nuevo.
Lo que más me fascina al abrir las cajas y romper páginas y páginas y páginas es cómo en su momento todo fue tan importante, tan imprescindible, tan esencial, tan vital. A lo mejor estoy madurando. A lo mejor he comprendido que de aquí no me voy a llevar nada, como dice la canción de Ana Belén, me iré desnuda igual que nací.
Quizás en un tiempo, todas las libretas que sigo rellenando, que son mas bien descarga, que no le sirven a nadie más que a mí en mi momento actual, alguien ya envejecido, puede que yo misma, volverá a abrir las cajas de hoy y ya no necesitará de mano inocente sino que con arrojo y desparpajo prenderá la hoguera purificadora y lo lanzará todo a las llamas.
Cuánto tiempo, cuántos días, cuántas noches, cuántos meses, cuántos años en papeles ya rotos.
Escribir para la hoguera. Me parece un buen título. 
Ahora toca seguir. En lugar de hoguera, contenedor de papel.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Abrir cajas, romper papeles, tirar cosas




Soltar espacios te obliga a deshacerte de recuerdos. Entonces no queda más remedio que abordar las cajas que tienes embaladas en el garaje, abrirlas, romper libretas y papeles de hace tanto tiempo y tirar cosas sin miramientos porque ya no caben en tu vida presente y porque ya no son tan importantes. Nunca lo fueron, pero lo parecían.
Aun así miras, lees, compruebas, subes algunas cosas al piso que luego metes en bolsas para la basura y recuperas frases, versos sueltos, deseos apagados, inocencias lejanas y las notas de tantos días de trabajo en la oficina o en la redacción. Eso fue vida, te dices. Pasan delante tuyo épocas enteras que no fueron mejores pero sí más jóvenes. Regresan personajes de libros que en su momento marcaron tanto: Águeda, Rosario 'la profesora de las gafitas', los rizofitas y esas descripciones de lecturas que nunca olvidarás porque no son simples lecturas sino que es vida pegada a la vida que trae a veces eso que Cristina Peri Rossi llama sobrevida con tanto acierto. Y me enamoró la inteligencia que despedía aquella fugaz sonrisa de Rosario, casi imperceptible, piadosa y divertida, propia de quien, sin dejar de pensar en lo suyo, no pierde detalle, al mismo tiempo, de lo que está pasando alrededor. Carmen Martín Gaite. Lo raro es vivir.
Te hace gracia recuperar no solo los amores correspondidos o las copias de los poemarios dedicados a los imposibles, sino las oportunidades extrañas que dejaste escapar; como aquella nota que una mañana te encontraste en el parabrisas de tu coche: TE CONOZCO. ME GUSTAS, MI NOMBRE TERMINA CON “A”. Te espero esta noche en “La Pantera”. Después de... te invito al café y al periódico. Como no tuviste el valor de acudir a la cita a ciegas, nunca sabrás quién es ese nombre acabado en “A” que ahora resurge casi treinta años después de dentro de una caja.
En estos tiempos de desprendimientos, asunciones y aceptación plena del día a día venga como venga, le das vueltas a personas que ya no están y que significaron tanto. Piensas qué habrá sido de ellas; a alguna la echas tanto de menos que tienes tentaciones de buscarla. Luego encuentras copias de cartas que enviaste y te acuerdas vagamente de quien fuiste. Bendita ingenuidad, irregular gramática, narrativa del sobrevivir, romper cartas, dejar ir memoria, recuperar querencias.
Y aunque no hay nostalgia, todavía quedan un puñado de libretas y todos los diarios. Quién sabe si en una hoguera de San Juan se entregarán a la luz eterna que procura cenizas. Es pronto para pensar en eso. De momento, el invierno toca a la puerta y requiere atención para nuevos versos, nuevas composiciones y para las personas que con su ahora cubren las necesidades de cariño y afecto que toda vida precisa para abrir la ventana, asomar la cabeza y salir a la calle a caminar airosa.


martes, 5 de noviembre de 2019

De todo hace tanto tiempo ya



De todo hace mucho tiempo ya. Y además empieza a no importar. Como si el peso de los sueños no cumplidos fuera solo una bruma que despejo sin contemplaciones cada mañana al despertar y ponerme el café con leche. 
Ya no me enamoro de una mirada ni escribo en las cafeterías versos románticos. Los sábados y los domingos ya no compro el periódico ni busco a mis articulistas preferidos para ver qué nuevas ideas se les han ocurrido en sus habitaciones propias. 
Sí, de todo hace mucho tiempo ya y hoy me lo confirman mis ganas de romper papeles viejos. Me tropiezo con dos ejemplares de Babelia que guardaba en una de las cajas del garaje que ahora hay que vaciar. Cortázar inédito y Mayo del 68 son las portadas. Cortázar ya estaba muerto y de Mayo del 68 solo quedaba el mito que ahora muchos y muchas luchan por recuperar en las calles de otras ciudades, en otro tiempo, con otras aspiraciones, con igual juventud.
Confieso que nunca quise hacer la revolución. Cualquier palabra que convoque a la sangre me marea. Mi única aspiración fue la literatura, la fama y los poemas eternos que un día iban a sobrevivirme. Unos poemas que eran carne de mi carne y error de mi error. Experiencia hecha verso. Del cual al peor pero tan vividos, tan vívidos, tan míos...
Aquella juventud en la que soñé con ser artista y vivía la vida con tanta ceguera, porque solo la ceguera generaba las dosis de intensidad necesarias para sentirse protagonista de la vida. 
Hubo varias juventudes y no todas iguales, pero todas tuvieron el mismo denominador común: ya vendrían los tiempos en que los sueños se harían realidad. Esos tiempos han pasado y con ellos se han instalado nuevos poemas, nuevas obras y la realidad del día a día que es entender que madurar es divisar el horizonte de la tercera y última etapa y decir sí, hacia ti voy, dame serenidad y te daré mis pasos, es la única verdad que se erige en medio de los restos de la travesía.
Hace un rato rompiendo papeles con pensapoamientos de todos mis tiempos, direcciones y teléfonos de tertulias políticas del pasado con partidos desaparecidos o fagocitados por los tiempos modernos, cuentos que no acabé jamás y una novela mal escrita de cuyo título no quiero acordarme, me daba cuenta de que me da igual si todo comienza mañana, que esto es corto, muy corto y que quizás tanto esfuerzo y tanta poética solo sirvieron para pasar el rato. Y sin embargo, viví, sentí, me reí y quizás vuelva a hacerlo pero ya será desde la consciencia que da el saber del valor del tiempo.
De todo hace tanto tiempo ya que no solo soy otra sino que no me acuerdo demasiado bien de quién era aquella chica joven que leía cuentos y creía en el futuro como un territorio paradisíaco en el que el destino vertería su elixir.
Qué ternura, por Dios.

jueves, 28 de marzo de 2019

¿Artivismo performántico?




Conocí a Violeta Luna en el Festival A Solas. The Magdalena Project celebrado en los Teatros del Canal de Madrid en septiembre de 2013. El viaje lo hicimos juntas Carolina (Torres Topaga) y una servidora en representación de Projecte VACA y de nuestros propios solos. Aún recuerdo la felicidad y el entusiasmo de la llamada de Carolina el día que me comunicó que nos habían invitado.

- ¿Dónde te has metido? Llevo todo el día buscándote -cierto, tenía varias llamadas suyas perdidas. ¡Nos vamos al A Solas de Madrid! ¡Han dicho sí a nuestras dos propuestas!
- ¡Genial! -y nos reímos y lo celebramos.

Carolina representó con talento y generosidad 'Mi Parce', de Patricia Ariza, en la Sala Verde y por mi parte ofrecí un fragmento de unos quince minutos de 'Soy lo que estás buscando', en un pequeño escenario situado el Hall de la misma Sala Verde. Tuvimos suerte, porque actuamos un martes y el resto de la semana nos dedicamos a disfrutar de las compañeras, los talleres y las otras propuestas.
Toda una experiencia maravillosa, importante, emocionante, conmovedora y catártica, coincidir con tantas artistas y creadoras de diferentes partes del mundo y de España. Intercambiamos creaciones, inquietudes, conversaciones, desayunos, pensamientos, sensaciones, escritos, cielos y luces de la ciudad y otras variantes de esa cosa llamada esperanza, cuya fuente no sabemos exactamente donde se halla pero que cuando mana es un elixir que pronto se expande llenándolo todo de camino. Me atrevo a afirmar que vaciamos y llenamos el depósito de la creatividad de manera inagotable.
Así que asistir ayer tarde al diálogo 'El cos en acció' ('El cuerpo en acción') entre Violeta Luna (México-EEUU) y Carolina Torres Topaga (Colombia-Barcelona), reencontrarme con ambas y escucharlas, fue algo muy hermoso que quisera compartir en estos pedacitos de diálogo que fui anotando mientras hablaban, moderadas por el periodista Pere Ortín que muy atinadamente, las dejó fluir a través de algunos hilos que les fue lanzando.



Violeta Luna.- Todo es político. Antes de ser artista soy ciudadana. No puedo separar mi proceso creativo de mi vivir. El cuerpo es el sitio de creación. Es muy difícil separar.

Carolina Torres.- Yo lo llamo 'Creacción'. Una reacción a algo que está sucediendo. Cuando conocí a Violeta estaba pasando lo de las semillas en Colombia. Ahí hice ‘La papa criolla’.

Violeta Luna.- Me formé con el teatro invisible de Boal. Vengo de la necesidad de que haya otro tipo de compromiso del actor. La obra performántica una no la crea a partir de un libreto, el libreto se hace en las comunidades que vive. Los lenguajes ahí no pueden ser fijos, nos obligan a que sean híbridos, contaminados. Tocamos temas sociales y sigue siendo arte.

Carolina Torres.- Hay una realidad. Entra el testimonio, dejamos atrás la ficción pero se generan nuevos lenguajes.


(***)

Carolina Torres.- La dirección me da un campo de visualización distinto. Cuando el acto performántico es mayoritario se convierte en un acto psicomágico.

Violeta Luna.- ¿Cómo democratizamos las jerarquías habituales del teatro? La interactividad es un motor para saber qué es lo que está pasando. Todo está mezclado. Hablaría más de facilitadora que de directora.
(***)

Violeta Luna.- Nosotrxs lxs mexicanxs somos gente de maíz. Tenemos 300 tipos de maíz distintos y sin embargo cada día mas consumimos maíz de origen dudoso.

Carolina Torres.- Que haya ganado Duque (Iván Duque Márquez, presidente de Colombia) casi me parece mejor porque el país está muy mal y si hubiera ganado la izquierda y no lo levanta, le hubieran echado la culpa.

Violeta Luna.- La política la pongo en el cuerpo. Me quedo un poco con la esperanza de los movimientos que están surgiendo como respuesta a la oleada ultraconservadora, como Carolina. Mientras haya redes, espacios de comunidad, resistiremos.

Carolina Torres.- “Yo me pongo en los zapatos” de los lideres y lideresas asesinados fue una performance colectiva del movimiento 'Pasa la Calle Barcelona' importante frente a lo que está sucediendo en Colombia. Siento que al hacerla se produjo un acto psicomágico. Había un lema ‘El pueblo no se rinde, carajo’. Cada uno y cada una que caían cuando se cantaba su número, un número que representaba a un líder o una lideresa muerta, experimentaba una emoción muy fuerte. Algunos lloraban. Y los 144 que llegaron a caer, se levantaron.

Violeta Luna.- Uso la violencia como un mecanismo de provocación y resistencia. Pero el artista tiene la responsabilidad de decidir. Por ejemplo, utilizar la dramaturgia del cuerpo en la India, no lo hice porque si no lo esencial se pierde.

(***)

Violeta Luna.- Considero que el performance se ha domesticado. Ahora hasta te dan becas.

Carolina Torres.- En 'La Papa Criolla' todos se quedan pensando qué está pasando en el ámbito político. Cuando hicimos una acción en apoyo de los estudiantes en Colombia desde acá, en Barcelona, al principio éramos 5 y la idea era hacer el mapa de Colombia. Dudaron si lo podríamos hacer. Terminamos el mapa de 10 metros frente a la Catedral en hora y media. Pintamos ese territorio y entramos sin zapatos. ¿Cómo debemos cuidar el territorio entre todos? Cada cuál genera su propio pensamiento, su propia acción.

Violeta Luna.- En la gente que viene a ver mis performances, sí me gusta provocar algo. Creo que son esfuerzos que una los hace hasta en la vida misma. Es un trabajo que viene hilado por conversaciones, experiencias, investigaciones. Pero no quiero controlar con lo que se quedan, se quedan con una imagen, con un olor... Trabajo mucho con la intuición, con el inconsciente aunque no con los sueños. El estar trabajando con mujeres que están caminando para buscar a sus hijos genera ya sus propias imágenes.

Carolina Torres.- Para mí primero es una reacción hacia algo. Estamos permeados por todo.

Violeta Luna.- El arte también es una herramienta de reparación, de sanación. No podemos dejar de pensarnos como mujeres, nuestros cuerpos han sido muy violentados.

Carolina Torres.- Con mis amigas nació el grupo “Las Comandantas Clitorianas” con el objetivo de ir a la manifestación del 8 de marzo. Fue genial porque nos empezamos a posicionar y hacíamos más mascaritas por si nos encontrábamos a otras. Quería rescatar ese instante en que solo estás reaccionando.

Violeta Luna.- Lo potente del performance es que no necesitas un espacio sino que puedes ocupar cualquiera. A veces tiendo a ser un poco solemne en mis trabajos pero lo lúdico también está muy bien, como apunta Carolina.

Carolina Torres.- Para mí los límites los encontré, por ejemplo, en una puesta en escena de terrorismo performántico de un festival al que me invitaron, porque no alcanzo a comprender que alguien se llegue a intervenir con ese nivel de violencia el cuerpo. Vengo de un país donde la violencia no es una elección.

Violeta Luna.- Soy muy consciente de las intervenciones que hago en mi cuerpo. Recuerdo cuando hice una performance con agujas de acupuntura que sostenían las banderas de los países en coalición que apoyaron la guerra de Irak. Hubo un momento en que pasada una hora se hizo difícil sostener aquello. También quedan restos de mi performance de este domingo en los brazos. Es importante conocer los propios límites. 

(***)

Violeta Luna.- Lo simbólico y la poesía también ayudan mucho. En mi trabajo la imagen me preocupa, es importante.

Carolina Torres.- Sí, en mi trabajo también.

Por supuesto, el final del diálogo fue un intercambio de preguntas y pareceres entre las dos artistas y el público asistente a Casa América. Al acabar, les di un abrazo y las felicité. 
Desde aquí una humilde recomendación, si tenéis ocasión de hacer algún taller con cualquiera de las dos o de verlas realizar sus performances o incluso de cocrear con ellas alguno de sus actos o propuestas, no lo dudéis, implicaos, será una importante experiencia. 
Quizás en el Arte no esté la salvación del mundo, pero sigo creyendo que es uno de los caminos que alienta la paz. Tanto la interior como la exterior.




Santa Coloma de Gramenet, jueves 28 de marzo de 2019
(*) Imágenes de Gertrudis Losada Alva.