THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

martes, 5 de agosto de 2014

Julio Cortázar y Cris, un amor correspondido



Su hermosa opción está en proyectar a planos imaginarios un contenido histórico, trágicamente real, que no sólo guarda su sentido más preciso, sino que multiplica su fuerza en la otra imaginación, la de ese lector que ahora entra en la casa, que tiende la mano hacia la primera puerta, por supuesto prohibida, por supuesto fascinante, abriéndose un recinto en cuyo extremo hay una segunda puerta, por supuesto prohibida, por supuesto fascinante.
Invitación a entrar en una casa, Julio Cortázar.
Prólogo del libro de cuentos La tarde del dinosaurio, de Cristina Peri Rossi.

Julio Cortázar y Cris es el último libro que ha publicado Cristina Peri Rossi, la prolífica y extraordinaria escritora uruguaya afincada en Barcelona. Pero no el último escrito. Faltaría más. Su creatividad es imparable. Su producción también. Hace ya muchos días, allá por principios del pasado julio se presentó Julio y Cris en la librería Helios. Una librería en blanco. Para escribir vida y ficcionar encuentros. Con cafetería, espaciosa, luminosa y con un aire equilibrado entre el acondicionado y el natural. Un espacio acogedor que no conocía. De esas librerías que invitan a leer y a amar en secreto desde las líneas perdidas de una carta que nunca llegará a su destino. Incluso a comprar.


Se cumplen ahora cien años del nacimiento de Julio Cortázar y treinta de su muerte. Cristina Peri Rossi empieza su charla agradeciendo al dueño de librería Helios, donde ella escribe y pasa buenos ratos -lugar de escritura, dice-, a la cónsul de Uruguay, Noelia Martínez, a Silvia Roig que amorosamente le está rehaciendo su página web, a Nuria Amat sin cuya cariñosa presión difícilmente hubiera escrito este libro, a Carles Duarte, poeta, y a Helena Castro, que da clases en EEUU de poesía y literatura y escribe también poesía de amor de mujer. Helena será su interlocutora y hará una breve introducción del libro. Justo cuando están empezando el relato, detrás de los ventanales pasa una nutrida manifestación a favor de Can Vies: Can Vies no es toca, les companyes tampoc. Llibertat detingudes.


Cristina Peri Rossi insiste en que la presentación será, es, breve e informal. ¿Cómo surge el libro? El libro tiene dos partes. Se trata de un resumen de los pequeños momentos, no de unas memorias de su amistad con Julio Cortázar. Esto no es un libro sobre Julio Cortázar o del amor de Julio Cortázar por Cristina, es un libro de Cristina sobre el amor por Julio Cortázar. Amor correspondido, advierte Helena. Y es que si Los 15 poemas de amor a Cris que Julio Cortázar le escribió aluden a la imposibilidad del amor cortés, en realidad, su amor es un amor con vocación eterna, pero no porque fuera imposible, no, sino por todo lo contrario, porque era posible hasta la extenuación en la imperiosa necesidad de los mundos compartidos.
Cristina Peri Rossi explica que la primera parte se escribe al pulso de Nuria Amat y ocurre hace años. Recuerda que su amistad con el escritor argentino duró diez años, de 1973 a 1983. Emerge la anécdota del banquito para alargarle la cama a los pies de Julio en el piso de exiliados de la Meridiana. También repasa la época en la que pasaron días de vacaciones en Deià (pueblo de Dios) y cómo Julio fue de las pocas personas que la vio escribir. Eso ocurrió en Deià. De hecho la gente piensa que mis libros se escriben solos, añade con humor. Por aquella época andaba sumergida en su novela La nave de los locos.

- Vas a escribir una gran novela -le auguró Julio.

Éramos unos cuantos exiliados, mayores de 40 años, fumadores empedernidos. Y bajábamos a una cala cuyo acceso era muy accidentado. Para colmo la cala tenía poca arena y no había parasol. Cuando volvíamos, subíamos doblados. Para que os hagáis cargo de cómo podía ser una conversación nuestra, va Julio y dice:

- Che, ¿cómo se llama esta cala?
- Che, yo qué sé cómo se llama esta cala.
- Se tendría que llamar cala-midad.

Las conversaciones entre Julio y Cristina tenían un aspecto más lúdico que sesudo. En contra de lo que una se puede imaginar entre dos intelectos y compromisos humanos de este cala-do. La gente cree que cuando dos escritores se juntan hablan de libros, pero eso no es así, hablan de libros los profesores y los críticos, apunta Peri Rossi.
Ni a Julio ni a Cristina les gustaba el ejercicio físico. Julio y Cris siempre eran los últimos de la expedición. Cristina, por ejemplo, arrastra problemas respiratorios no solo de su época de fumadora, de pequeña sufrió una tuberculosis.

- Nadie puede ser un buen escritor si le gusta el ejercicio físico -provoca Cristina Peri Rossi.

La amistad intensa entre Julio y Cris se sucede entre los años 1975 y 1980.

- Conversar no produce dividendos, solo placer, afecto, cariño... El tiempo para nosotros no es un dividendo económico. La amistad es una religión, afirmaba Borges –explica Cristina. Con mi amiga Luisa, ¿Luisa? Allí está. La primera vez que nos vimos estuvimos, ¿cuántas?, nueve horas de café en café...

Julio Cortázar era un hombre de intereses muy amplios. De lo único que quizás no sabía era de fútbol, pero por ejemplo, le encantaba el boxeo, Luna Park. Existe el prejuicio de que la cultura es un tema serio. Mientras la ciencia es certeza, la cultura es complejo, duda, punto de vista. Lo divertido y lo serio no se contradicen, se complementan. Aquí me asalta uno de los lemas de cabecera del maestro Gila, gracias al cual le estreché la mano a Cristina Peri Rossi por primera vez en la UB, el humor es una cosa muy seria.
El discurrir de los argumentos, las historias, los diálogos y el tejido tanto de la gramática como de la semántica de Cristina Peri Rossi no solo despierta carcajadas de placer, sino que es como un cuento de las mil y una: no quieres que se acabe nunca. Cristina Peri Rossi habla despertando el mismo interés que cuando escribe, y eso no ocurre con tod@s l@s escribidor@s.

- Che, ¿cuál es la mejor librería de Barcelona? -pregunta Cortázar en una de sus visitas.
- Para mí la Laie -responde Cristina. Por aquel entonces era la única que tenía servicio de cafetería.
- Vamos, que tengo que comprar libros para Nicaragua.

Como siempre entonces, no había nadie, apostilla la Cristina del presente.

- ¿Qué querés mandar?
- Solo libros escritos por homosexuales.
- ¿Qué?
- Solo libros escritos por homosexuales.
- Solo libros escritos por homosexuales...
- Monge quiere escribir.

Monge, el ministro del Interior nicaragüense, era homófobo, entre otras cosas, señala Cristina.

- Me ha pedido que le enseñe. En cuanto lea a Kavafis le va a encantar. Entonces le diré, ¿te gustó? Pues es homosexual. ¿Y Wilde? Pues también. Y así con todos.

Él era muy consciente de lo que defendía, remarca Peri Rossi. Hay que estar adentro para cambiar las cosas, decía Cortázar.


La segunda parte del libro son los escritos que tienen que ver con la ausencia y la muerte de Cortázar.

- La diferencia más grande que teníamos era su gusto por lo sobrenatural, por lo extraordinario, por lo que no se puede explicar con la razón. Yo siempre procuro buscar lo racional pero me pasan tantas cosas extraordinarias como a él.

El inserto de lo sobrenatural, de lo extraordinario no es baladí, de hecho se revela como fundamental. Cristina penetra en los días en que la enfermedad tenía secuestrado el cuerpo de Cortázar. Habla con Aurora, la primera mujer de Cortázar, su amiga siempre, su testaferro ahora, todavía. La fragilidad, la vulnerabilidad, la capacidad enorme de amar de una mujer de carácter y franquezas como es Cristina Peri Rossi, están tan intrínsecamente vinculadas a su escritura como a su vida.

Si me necesitás, voy, pero no sé si lo voy a poder soportar...
- No vengas, no vengas, porque está como una burbuja.

Ese día el teléfono empezó a sonar. Me voy fuera de Barcelona, decide Cristina. Cuando volví los ladrones habían intentado abrir la puerta. Esa noche estoy con insomnio, con pastillas, escucho un estruendo. ¿Qué ha pasado? Terra Lliure ha puesto una bomba. La catástrofe que convocó la muerte de Julio Cortázar. El primer libro que me regaló Julio fue un diccionario en francés sobre la adivinación. Cada vez que hacemos un acto de homenaje a Julio Cortázar pasan cosas y se oyen ruidos extraños. Hoy pasó la manifestación de Can Vies. Y el altavoz de la derecha no paró de hacer ruidos extraños. Y luego todas las cosas que no vemos, no escuchamos, no sentimos pero están ahí, al otro lado de la puerta, por supuesto prohibida, por supuesto fascinante.


El PIB, el producto interior bruto de un país no está relacionado con el dinero sino con la felicidad que es capaz de generar, afirma Cristina Peri Rossi. De nuevo Cristina Peri Rossi nos recuerda que un ejemplo ético como el de Julio es muy difícil que se de en al actualidad. Destinaba la mayor parte de sus réditos a su madre, a su hermana, a Nicaragua y a la revolución cubana. Rememora Cristina un día en que Gabo cerró el restaurante Reno para un grupo de escritores entre los que se contaban ellos. Vamos a charlar comiendo, parece que los invitaron de esta guisa. Parto de la base que tengo dificultad para hablar y comer al mismo tiempo, advierte Cristina.

- Che, el tiempo que pierden en comer -dijo Cortázar.

Su misión era escribir.

Soy inmortal -le decía Julio a Cristina a veces, a sabiendas que la ponía de los nervios cada vez que lo oía decir eso.

Por supuesto dicha afirmación nada tenía que ver con ínfulas de gloria literaria o vanidades insoportables varias. Tenía que ver con lo extraordinario, con el ser Cortázar que lo ocupaba, con el cronopio avezado que ve más allá de lo aparente, con una mirada oblicua que penetra puerta tras puerta y nunca tiene miedo a lo desconocido, con el tiempo que somos todos y que aun muertos seguimos siendo.
De ahí que Cortázar siga vivo. Quizás escribiendo en arena mojada para los pájaros. Quizás abriendo puertas infranqueables para los exploradores que venimos desde atrás. Quizás contemplándonos amoroso mientras ascendemos calas de especial dificultad mientras nos preguntamos si estando dentro conseguiremos algún día hacer más habitable este mundo de mundos.


P/D. Una noticia: en septiembre nuevo poemario de Cristina Peri Rossi. La noche y su artificio. Creo que será uno de mis mejores poemarios lírico-erótico-sensual-sentimental con pequeñas dosis de ironía delicada en algún poema. Cristina cree, yo estoy convencida.


(*) Fotos de Gertrudis Losada


3 comentarios:

Nuria (editora con carrito) dijo...

¿Te puedes creer que justo hoy he sabido de la existencia de este libro? La presentación me pilló ya en Soria, pero me hubiera encantado ir... Me hace gracia porque entrevisté hace años a la Peri Rossi y me contó exactamente las mismas anécdotas sobre Cortázar. Yo soy muy fan de la Peri Rossi (cómo no) pero tampoco soy crítica con ciertas cosas, pero esas ya las comentaremos en persona en Casa Tía Julia :)

Vigo dijo...

Estuve por ahí el dia de la presentación, y me he quedado sorprendido de la fidelidad con la que relatas lo que Peri Rossi contó.

Quería refrescar en mi memoria la presentación, y lo aquí escrito me ha servido mucho.

thanks.

V.

Paula Mocinho Novoa dijo...

Nuria, nos vemos prontito!
Vigo, procuro ser todo lo literal que puedo sin traicionar en la composición de las piezas de corte 'crónica' y/o 'entrevista' el sentido con que las cosas se dijeron. Muchas gracias por tu comentario, espero que disfrutes del libro que es estupendo! Como todo lo que crea esta mujer impagable. Saludos afectusos