THE LESBIAN SISTERS

THE LESBIAN SISTERS
Fotos de Eugenia Gusmerini

jueves, 24 de enero de 2008

Lo dicho


No siempre se dice lo que se piensa. No sólo porque ser sincero hasta la exasperación puede constituir un falta de educación y de sensibilidad con respecto al otro o la otra, sino porque a veces la lengua se adelanta al pensamiento racional y escupe la emoción desprovista de precaución. No se puede controlar todo. Se espera la comprensión por parte del otro o la otra. Entender que somos lianas de emociones. Resultado de mil presiones externas e internas. No siempre se responde al personaje construido. No siempre se es como se quiere ser, sólo una vaga aproximación. Mejor renovarse con la noche para volver a resurgir por la mañana limpias de la huella de lo dicho. ¡Cuánto peso alza una palabra fuera de lugar!
Sin embargo, lo dicho de una manera impulsiva no deja de mostrar parte del pensamiento que se tiene en ese momento, justo en ese mismo instante en que se dice. Pero como muy bien sabemos lo dicho sólo se corresponde con el pensamiento que representa en ese justo momento. Afortunadamente solemos cambiar de opinión. Y la coherencia suele ser la prisión de los que no se atreven a ir más allá. Cambiar es necesario para poder evolucionar. Y ni somos las mismas que tímidas dijimos ese primer te quiero ni seguimos queriendo a aquella persona a la que quisimos entonces. Porque todo es fugaz y nada se mantiene, todo varía hasta desaparecer si no se cuida. O no. De pronto el barro se remueve y un muerto viviente nos recuerda que todavía hay algo de aquello que dijimos. Prisioneras o no de nuestras palabras pagamos penitencia por los recuerdos que conservamos.
Menos mal que el subconsciente asimila lo que conscientemente no podemos resolver. Claro que vuelve, como la infancia que dice Millàs, cuando menos se la espera.
Le chambre est obscure. Donez moi ton encouragement pour allumer la lampe du temps. J’ai perdu ma boussole.

4 comentarios:

Imaginari dijo...

tan malo es decir lo que se piensa como no decirlo.

Stella Blue dijo...

para mí el problema sigue siendo que no aprendo y sigo metiendo la pata como el primer día. A veces es parte de mi encanto, a veces... Bueno, guerras comienzan así. Yo creo que lo importante es saber pedir perdón/reconocer el error a tiempo. O reconocer a tiempo que no tenemos porqué pedir perdón o que en absoluto fue un error. Y así nos lo quitamos de la consciencia, que al fin y al cabo es la que siempre nos jode. Un abrazo enorme.

Anónimo dijo...

Uff, creo que tod@s nos podríamos dedicar a la política de lo diplomátic@s que llegamos a ser en ocasiones. ¿Por qué será que muchas conversaciones con gente que no se tiene toda la confianza las opiniones siempre coinciden?Por otro lado es cierto que el pensamiento es cambiante, sino sería tan dogmático que nos converetiríamos en fundamentalistas...

Atiko

la sonrisa del calabacín dijo...

palabras, mapas de nuestra historia... se rompen, se manchan, se pierden, se regalan, se cambian. Me voy, que un tren me arrastra hacia allá.
Un beso L.
Sabías que los del espectáculo sobre "el dinero" de magalia actúan en Granollers? Este finde y el que viene...