THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

miércoles, 27 de enero de 2010

El café, la ducha, el sol que asoma


Menos mal que existe el café, un excitante bastante inofensivo. Basta con beber mucha agua para eliminar sus toxinas. Eso he oído, igual es más dañino de lo que aparenta, ya se sabe la mala fama, absurda, que tiene lo negro. Si por mí fuera, me pasaría el día bebiendo café. Es pegarle el primer sorbo y durante unos instantes, pese al frío, la sequía de ideas o la falta de calefacción, me da la sensación de que la vida es maravillosa. Luego todo vuelve a su lugar, sientes el frío, las ideas corren hacia la puerta y la falta de calefacción te hace darte cuenta que entre los que escribían a la luz de una vela y tú sólo ha pasado tiempo y corriente eléctrica.
Curioso es también ver cómo se superan otras adicciones que en tiempos se pensaron inmunes a cualquier voluntad por férrea que ésta fuera. No están tan lejos los días en que veía imposible tomarme mi café con leche (siempre con leche, ahora de soja) sin encender su correspondiente cigarrillo. Pero hasta eso pasa. Seguro que lo sustituí por otra cosa en la que ahora mismo no caigo. En la vida pasamos de un estado a otro intentando rellenar los huecos de las ausencias que se van acumulando.
Eso sí, de algún modo, siempre se está volviendo. A veces con meros recuerdos, a veces a través de lo escrito, como me pasa a mí con algunas de las obras que nunca doy por acabadas pase el tiempo que pase. Ahora ando con las desventuras de Delmira Bel y voy a escena por semana porque quiero alcanzar el final con la dignidad que se merece la historia y los personajes. No planifico, busco, encuentro. Hasta ahora estoy satisfecha.
Otro sorbo de café, la ducha, el sol que asoma después del chisporrotear de una lluvia emigrante, la calle, la gente bien arropada con abrigos y bufandas, el invierno. Lo más bonito de todo es que mañana el ciclo vuelve a comenzar y pronto los días serán más largos y la primavera le quitará la razón a este invierno de cambio climático que nos aleja de nuestro bienamado clima mediterráneo.

2 comentarios:

desahogandome dijo...

esos cafés son para compartirlos. Subscribo esa pasión y lo que siguió detrás.

un saludo

Paula Mocinho dijo...

los cafés son siempre para compartirlos aunque por las mañanas sean, a veces rituales solitarios. saludos y bienvenido al blog.