THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

viernes, 19 de febrero de 2010

Cansancio, siempre la misma historia


Echo un vistazo al mundo a través de los diarios y me acongojo. Obama recibe al Dalai Lama por la puerta de atrás y sin hacer ruido para no irritar a China que a su vez apoya subliminalmente la dictadura comunista de Corea del Norte y se niega a las sanciones internacionales a Irán que sigue su proceso de enriquecimiento de plutonio. A todo esto, recordar que el Dalai Lama es un líder político-religioso ya que el sistema político del Tibet antes de ser ocupado era una teocracia. Netanyahu visita Rusia y promete no seguir vendiendo armas a Georgia ni entrenando a su ejército a cambio de que Rusia no le venda misiles a Irán. En la contraportada de ‘La Vanguardia’ un antropólogo alemán, Stefan Schmitt nacido en Alemania, criado en Afganistán, afincado en EEUU y director del Programa Forense Internacional, de Médicos por los Derechos Humanos, repasa los genocidios humanos del último siglo, ya sea en el mundo supuestamente civilizado o en ese que nos hemos acostumbrado a tildar como tercer mundo. Dice que cuando él llega, todo el mundo está muerto. En Alemania un chico mata a su profesor porque le puso malas notas, lo saco del titular, y todo el país se preocupa por el ascenso de la violencia en los colegios. ¡Qué desastre! ¡Ah, España ha aumentado ingresos por la venta de armamento a otros países, quién lo iba a decir con la que está cayendo estos días en el Congreso de los diputados!
En mi zapeo nocturno encuentro un excelente documental titulado ‘L’estrella afganesa’ sobre un programa al estilo OT a través del cual se hace una radiografía de la sociedad de ese país. Entre todos los concursantes dos mujeres, una pastún y la otra de Herat. La mujer pastún cuando canta guarda las formas y es discreta. La mujer de Herat el día que la eliminan baila y todos, incluidos los concursantes, consideran que no debió hacerlo. Las amenazas de muerte a las dos mujeres, más bien chicas, sobrevuelan el rodaje del documental. Porque además, en ese país destruido el espectador que asiste con verdadero interés al desarrollo de la historia sabe que no hay salida, no hay un circuito de salas de fiesta o de pubs o de locales donde estas mujeres que se atreven a cantar puedan realizar sus actuaciones. El mero hecho de presentarse al concurso las condena, son treinta años de prohibición de la música por el régimen talibán. Cuando acaba el documental se dice que los dos concursantes masculinos tienen pendientes giras por el estrangero, que la chica de Herat ha regresado a Kabul a grabar un disco y que la chica pastún vive en Kandahar protegida por la guardia del gobierno a causa de las amenazas talibanes.
Después del pase del documental, premio a la mejor dirección y premio del público al mejor documental internacional en el Festival de Sundance y PRIX ITALIA al mejor documental de interés cultural y general, Joan Salvat, entrevista a una activista en favor de los derechos de las mujeres de Afganistán y escucharla era todo un poema. Me emociona. Denuncia claramente cómo el gobierno de Kabul ha permitido la inclusión de hombres corruptos y de opresiva moral islámica en su afán por conciliar a todo el mundo, incluida la mano tendida a los talibanes para integrarlos también en la dirección del país, los mismos talibanes que le tiran ácido a la cara de las niñas que en algunas zonas del país se atreven a ir a las escuelas. Me revuelve el estómago. No puedo, siempre es la misma historia. La mujer que habla lo hace desde una templanza y una paz sabias, es joven y muy guapa, aparece con la cara destapada, sin pañuelo, y un cabello oscuro y largo le cae a ambos lados. Esta entrevista se emite pasadas las doce y media, eso sí, por TV3. Algo es algo.
Me pregunto cuándo el hombre, masculino genérico, se va a dar cuenta que mientras siga maltratando, aniquilando y torturando a sus compañeras no tendremos opción. Y luego dicen que donde el hombre utiliza la violencia directa, la mujer envenena. Hay días en que me dejo llevar por la rabia y deseo que todas esas mujeres maltratadas y torturadas envenenen a todos esos hombres que no hacen más que joder. Menos mal que mis hermanas son generosas y donde otros matan ellas resisten.

4 comentarios:

Gina Lis dijo...

En las sociedades machistas, una gran mayoría de las mujeres apoya la situación, situándose en contra de sus hermanas, las rebeldes, a las que ven como rivales y no como aliadas. Es por eso que se perpetua la conducta primate en lo que supuestamente deberían ser seres humanos. Los seres humanos no piensan en envenenar, torturar o explotar, sino en el gozo y disfrute de la vida, que sólo es posible sin codicia, sin hambre y sin traumas psicológicos que empujen al abuso de poder y al menosprecio hacia las propias habilidades.

Paula Mocinho dijo...

querida gina, siento discrepar contigo con respecto a lo de la rivalidad entre mujeres en las sociedades donde el machismo impone sus leyes. en el documental que vi ayer no me pareció que hubiera rivalidad entre las mujeres que salían, vi miedo. creo que eso pertenece también al tópico. creo que se perpetua la ley de la opresión porque los que tienen el poder y lo ejercen a todos los niveles no permiten la libertad de expresión de las personas y no hacen por renovar la educación de la población, sea de hombres y de mujeres. también siento discrepar en lo que tú entiendes por ser humano. desgraciadamente los seres humanos se manifiestan también en el horror, la tortura y todo tipo de atrocidades. te recomiendo que leas la contra de 'La Vanguardia' a la que hago referencia para que te des cuenta de lo que también es un ser humano, lo que tú defines es más bien una ilusión.
además te voy a decir una cosa, el machismo está mucho más cerca de nosotras de lo que pensamos. pero me duele encarnizadamente cuando alguien me muestra cómo hermanas mías están siendo torturadas, oprimidas, quemadas, explotadas y exterminadas. ellos no lo saben, pero algo mío también muere con ellas.

Gina Lis dijo...

Ya. Pues dime, en caso de que tengas que defenderte, o defender a una hermana, ¿Cómo es de fuerte tu puño? ¿Cuán rápidos son tus reflejos? ¿Dudarías, si tuvieras que matar para salvar una vida, la tuya? ¿Cuánta velocidad alcanzas corriendo y cuánto tiempo puedes aguantar sin que te flaqueen los pulmones, el corazón o las piernas? ¿Te permitiría tu flexibilidad y fortaleza físicas saltar desde una gran altura? ¿Puedes cambiar de vida, de identidad, y no mirar atrás? ¿Eres capaz de convencer a una gran audiencia con tus gestos y palabras? En una guerra que amenaza tu casa, tu vida, todo lo que has construído con tus manos, ¿Te esconderías o saldrías a luchar?
A mí, estas son las cosas que me preocupan.
Lo que tú describes, no son seres humanos. Son animales, con apariencia humana. Los seres humanos razonan. Mientras crea que los seres humanos son otra cosa y no esto existe, al menos para mí, una esperanza.
Un placer dialectar contigo. Un abrazo.

Paula Mocinho dijo...

Estas mujeres de las que hablo se enfrentan cada día a las amenazas que describes y muchas acaban muertas o quemadas. Nunca he sabido quién sería yo en una situación de guerra y espero no saberlo nunca porque eso significaría un desastre. A mí lo que más me preocupa sinceramente no son esas cuestiones que tienen que ver más con las guerras que hacen, fundamentalmente, los hombres, me preocupan las vidas de todas esas mujeres que a pesar de todo se empeñan en construir y crear en un mundo dominado por hombres que las siguen teniendo miedo, como ya les tenían miedo los progresistas griegos que no las dejaban ni votar. eso no quiere decir que mi preocupación las ayude, ya me gustaría. y es que no sólo es preocupación, es dolor profundo lo que siento. no sé cómo cambiar todo ese horror, de momento sólo se me ocurre exponerlo.
besitos, nos vemos pronto!