THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

jueves, 18 de febrero de 2010

El lado mágico de las cosas


Ignoro cuándo se me olvidó buscar el lado mágico de las cosas. Debió ser cuando la información que denodadamente intenta plantear un cuadro de la realidad lo anegó todo con sus aguas turbulentas. Ahora me llena la alegría. La felicidad no la entiendo más allá del equilibrio, es una quimera, un santo grial. Creo en el contento, en el estar bien.
Esta mañana hablaban en la radio de la crisis de los treinta, si la pasé la sepulté en la memoria. Y si tengo que destacar una etapa de la treintena recuperaría la época de los treinta y tres a los treinta y cuatro, tal vez treinta y cinco. Fue una época dorada. Estrené mi primer espectáculo, salía con mis comadres por la Barcelona del arco iris, hablábamos con esperanza del mundo y soñaba con viajar a su país, yo que soy más bien inmovilista. Es posible que me enamorara pero eso no me ha quedado tan adentro. Debe ser porque tengo un enamoramiento fácil. Aunque distingo entre enamoramiento, amor y complicidad de alma. El completo sería los tres pero casi nunca se dan.
Ahora que he vuelto a crecer me siento más joven que nunca, será porque mentalmente decidí que siempre iba a tener entre treinta y tres y treinta y cuatro. A mi alrededor mis amigos y amigas van cayendo del lado de los cuarenta y en el descenso allá voy, intentando disfrutar del paisaje.
Es cierto que hemos comprendido, aunque nos ha costado, que no todo es posible. Que hay cosas que posiblemente ya nunca intentemos, pero aún así la ilusión no ha desaparecido. Los detalles son realmente importantes y las relaciones personales son fundamentales, sobre todo el calor de los amigos y las amigas que siguen ahí, eso sí es imprescindible para vivir.
Los milagros y la magia los dejaremos para otras vidas, pero no con resignación sino con buen humor. Eso sí, el amor de pareja, sea a la edad que sea, siempre puede aparecer. Afortunadamente hace tiempo que pasó a un lugar secundario en nuestra lista de prioridades. Tal vez nos costó porque leímos demasiada novela rosa.
A lo mejor es que el lado mágico de las cosas tiene ahora otro disfraz y lo que antes nos parecía extraordinario ahora hemos aprendido a vivirlo con naturalidad.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola!!!!!

Qué tal. Me ha encantado este escrito, sobre todo lo de "hay cosas que posiblemente ya nunca intentemos, pero aún así la ilusión no ha desaparecido" y lo de la amistad. Sin duda eso es lo más preciado.

Haber si nos vemos un día. Este finde me voy a las islas afortunadas, pero hemos de quedar algún sábado, ¿eh? Un fuerte abrazo!!!

Joan F.

Paula Mocinho dijo...

Ei, Joan! Y tanto, cuando vuelvas te llamo seguro! Un besazo y buen viaje!

Guinda dijo...

Oooh, qué bien expresado..., me identifico con lo que escribes... Yo recuerdo que pasé mi crisis de los 30 a los 27, aterrada pensando que lo bueno de la vida se acababa al empezar la treintena!! Para cuando llegué a ella ya me había curado y ahora que acabo de dejarla puedo decir que ha sido mejor década hasta el momento sin duda.
"Ahora que he vuelto a crecer me siento más joven que nunca". Suscribo esto y el resto.
¡Muchas gracias por este post!

Paula Mocinho dijo...

Guinda, bienvenida! Saludos afectuosos, gracias por comentar!

Gina Lis dijo...

Pues yo el otro día me creí lo de que nunca habíamos dejado los 15 ;-)

Paula Mocinho dijo...

Gina, en algunos momentos, es cierto, todavía tenemos, quince, quince, años tiene mi amor, lalala... pero sólo en algunos momentos, afortunadamente. Besitos,