THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

viernes, 2 de abril de 2010

Alma mía


Hay historias inolvidables pero no porque se quieran volver a vivir o porque se pretendan conservar en formol en la memoria, sino porque sencillamente cuando las vivíamos se incrustaron en el cerebro con la semilla de la mitología. Cada persona tiene su propia mitología que alimenta aún cuando no se da cuenta. Idolatramos a nuestros pequeños ídolos como si siguieran siendo el centro cuando ya no son más que polvo intoxicante. ¡Qué difícil es asesinar algunos recuerdos! No nos enamoramos de personas, nos enamoramos de nuestras personales historias, de aquellas que vividas o no, cumplen todas las condiciones de la perfección que, obviamente, nunca alcanzaremos.
Luego las consultas de psicólogos están llenas. Los psicoanalistas se frotan las manos descubriendo que las cuatro reglas que dejó el maestro siguen teniendo vigor.
¿Qué hay en el fondo de nuestra alma? Como dice Wislawa Szymborska, ‘Alma se tiene a veces. / Nadie la posee sin pausa / y para siempre’, añado, ‘afortunadamente’. Siempre que he pensado que pudiera ser que la tengo, no he querido entregársela a nadie, mi alma es mía. Pero es cierto que a veces creemos verla reflejada en la otra, como si en su fabricación hubiera un cupo de serie, la serie ‘x’ en la que todas las almas que se hicieron en esa cadena celestial tienen rasgos comunes y se reconocen cuando se encuentran, produciendo demasiados choques brutales, algunos accidentes y no pocos percances que acaban en el hospital de las heridas sin cicatrizar. Ojo, muchos de estos encuentros son sólo espejismos, la serie anterior y la serie posterior tienen ‘algunas características comunes, pero no todas’, con lo cual conducen a engaño.
Alimentar deidades humanas es justo un ejercicio adulterado de lo verdadero.
De hecho, casi todas las cosas felices y bien vividas tienden a desaparecer, son aquellas que no pudieron vivirse pero pareció que se vivieron las que se recuerdan y tergiversan.
‘Si yo encontrara un alma, como la mía, cuantas cosas secretas le contaría…’ Canta Martirio en una bonita canción titulada ‘Alma mía’, de María Greever, compositora mexicana.

3 comentarios:

Zambullida dijo...

Interesante post. Las idealizaciones traen muchos quebraderos de cabeza. Parece que nos resulta difícil aceptar la realidad tal cual es, cuando no hay nada mejor que ésta, sea más o menos apetecible. Lo mejor: el aquí y el ahora.

Morgana dijo...

leyéndote acabo de entender la añoranza de alma ajena que padecí hace días, durante unos días.

Gracias.

Un saludo.

Paula Mocinho dijo...

Zambullida, estoy totalmente de acuerdo, lo mejor es lo real, lo que nos salva, aunque también es difícil no idealizar, básicamente porque el cerebro humano es caracter interpretativo... Gracias por pasar por aquí y comentar!

Ay, Morgana, espero que sólo fuera eso, añoranza, que también es bonito sentirla de vez en cuando. Gracias por comentar, recuerdos!