THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

sábado, 31 de julio de 2010

Escribir y amar


Una sabe, reconoce lo bien escrito en los otros y en las otras, pero duda, duda siempre de lo que escribe. 'Lo mejor es siempre lo más simple', Steinbeck. Pero seguro no sólo lo dice este reputado escritor de 'La perla' o 'Las uvas de la ira', sino que la literatura norteamericana está llena de ejemplos. Se pretende la simplicidad, no la tontería. Y al final una escribe lo que puede, que no es poco.
Los diarios siguen famélicos. Terribles en sus datos del paro, el 20%. Babelia se repasa en un suspiro. Antonio Muñoz Molina insiste en 'El Quijote' siempre inabarcable, siempre inasible, siempre la gran obra. Acaba su artículo diciendo quién se atrevería a escribir una obra como ésa ahora. Si fuera por el grosor mucha gente.
Cuantos más años pasan y tu obra engorda en la medida de sus posibilidades porque hay que trabajar, hay que pagar facturas y hay que sudar la gota gorda, vas reduciendo tus aspiraciones. Terrible verdad. Pero dejemos atrás las montañas y vayamos al lago.
Ayer vi una película sobre la vida de la autora de 'Rebecca', Dafhne Du Maurier, el libro en el que está basada la película del maestro del suspense. También autora del relato 'Los pájaros', entre otras muchas novelas, cuentos y obras de teatro. En algunos aspectos me recordó a mí, pero creo haber superado esa fase, ciertamente con mucho sudor y alguna que otra lágrima. Esta escritora de notable talento consigue que 'Rebecca' se convierta en un best-seller a pesar de no hablar de un asesinato como pretenden sus lectores y algunos de sus críticos sino de la oscuridad que a veces existe en un matrimonio. ¿El de ella? En un viaje a los Estados Unidos para declarar ante un tribunal un posible plagio de esta obra, en un camarote, conoce a Ellen, una heterosexual que no puede corresponderla. Ella la sueña y piensa que se niega la felicidad juntas, pero como le dice Ellen en un momento de la película, eres tú la que te niegas tu identidad y vives una vida falsa.
Para paliar sus destrozos del corazón, Dafhne escribe una obra de teatro disfrazando a Ellen de una señora algo mayor que vive un amor prohibido con su yerno. Al principio parece que Dafhne no aprueba la elección de la actriz para el papel de mujer mayor, Gertrude Lawrence, pero su encanto, su seguridad y su espigada inteligencia que le demuestran que para nada es tonta y engreída consiguen sacar de su permanente melancolía a una autora que parece destinada al dolor sordo de la ausencia. Desgraciadamente su construcción mental por Ellen, absurda e infantil, hacen que el final no sea el más apropiado. Cuando la actriz muere, Dafhne se da cuenta de que el amor verdadero lo ha sentido por Gertrude.
Los escritores y sus fantasías inventadas, habría para escribir una enciclopedia. Se tarda tanto tiempo en desenmascarar esos castillos de naipes inexistentes que sólo forman parte de un deseo absurdo que te preserva del dolor, porque el que no se arriesga no sufre, que lo mejor es aprender a detectarlos y desistir en los cimientos. Yo misma he padecido esta epidemia y me ha costado años arreglar los destrozos de una mente con una tendencia inerte a la invención del amor. Por otra parte, es natural y cierto que también al principio los amores correspondidos viven una pasión más allá de la realidad, pero como me dijo una vez un profesional, no pasan de los tres o cuatro meses, luego la realidad debe imponerse. Y, por supuesto, hay que saber perder, a veces las pasiones correspondidas no llegan a ningún sitio, se apagan como se encendieron. Tengo amigas que siempre aciertan en su elección y es que tienen bien instalado el gay-radar. Yo este año lo he llevado al mecánico y por fin lo ha puesto en su sitio. Veremos qué pasa, la amiga que me recomendó el mecánico me dijo que era el mejor.
Escribir es como esa necesidad de amar, necesita ser correspondida por el lector o lectora tanto como el amor necesita ser correspondido por el amante o la amante. De lo contrario algo se pudre dentro.

7 comentarios:

NORMA SANTOS dijo...

Yo siempre os he visto como gente muy especial...jolines, yo soy incapaz de seguir una linea argumental...si cuando escribo la lista de la compra me pierdo divagando y acabo anotando códigos y leyes policiales...ja,ja,ja...lo mío es el informe; formal, ordenado sin sentimentalismo...que no es cuestión que luego un juez lea chorradas mías...je,je...pero escribir el Quijote manda webs. Rebecca lo leí hace tiempo y de no ser por tu reseña ni me acordaría. Y por el gay-radar no te preocupes, a todas se nos escacharra alguna vez pero las pasas moradas...luego todo vuelve a su cauce.
Un besazo Paula.

ROSALIA dijo...

El escritor necesita su público, su critica, sus halagos. Necesita ser correspondido, muy bien dicho Paula. Lo del mecánico me tiene desconcertada. Estoy debatiendo con Norma que has querido decir.
Un beso wapa.

Paula Mocinho dijo...

Norma, no sé, siempre convierto lo que veo o lo que imagino en historias, a veces transformo la realidad y la disfrazo un poco, lo he hecho siempre... Y sí, escribir el Quijote manda webs, yo sería incapaz, no está mi pluma destinada a tan grandes cosas... Yo ya he tenido mi dosis con el gay-radar escacharrao y ahora tiene que funcionar, querida. Un beso gordo, Norma
Rosalía, es necesaria esa correspondencia como es necesaria la correspondencia en las relaciones. Tranquila, dile a Norma que te explique lo del mecánico porque seguro que lo hace muy bien. Un besazo, guapa

EMMA dijo...

Muy ingenioso ese gay-radar. Deberías decirme el nombre de ese mecánico que yo ando despistada este año y varios. No sé, no percibo el panorama femenino muy por la labor. Por la parte que me toca, soy periodista, escribir es un acto íntimo que necesita ser público por necesidad propia. Tus entradas son muy variadas y sí, me gusta tu blog. ¿Me permites colgar tu link en mi blog? Es un blog de literatura, sobre todo tocamos novela negra y policíaca. Lo escribimos tres amigas y entre ellas está Rosalía (Lía). Me gustaría que me dejarás pero sino quieres no pasa nada, sin compromiso Paula.
Muack.
Emma.

MARTA dijo...

Yo saqué la misma conclusión al leer esa novela; "la oscuridad que a veces existe en un matrimonio".

Saludos.

Victoria Dubrovnik dijo...

Sin lectores, no hay escritor...

Lorca decía que algo así de... "escribo para que me quieran"... y supongo que esa realidad, en el fondo, está dentro de todos los escritores... esa necesidad de ser admirados.

Abrazo!

Paula Mocinho dijo...

Emma, creo que lo del gay-radar lo vi o leí en algún sitio, lo que sí es mío es lo del mecánico que creo que ya me lo ha arreglado. Ahora tiento a la suerte y si la suerte no me responde no hago nada más para seguir tentándola. Por cierto, yo también estudié periodismo y he ejercido un poco pero no escribiendo, excepto ahora que tengo una colaboración en una revista. Por mí puedes colgar mi link en tu blog sin problemas, quan més serem més riurem! Gracias por continuar ahí! Un besote, Emma.
Marta, lo de la oscuridad de un matrimonio lo dice Dafhne en un momento de la película cuando se está defendiendo del pleito contra ella por plagio.
Victoria, creo que Gabo también ha dicho eso alguna vez, y quien también lo mantenía era Terenci Moix, así que son muchos y muchas los y las que lo hacen. Pero creo que es diferente escribir para que te quieran y escribir para que te admiren. Carmen Maura dijo una vez que ella hacía películas para que la quisieran no para que la admiraran. Hay una distancia insalvable en la admiración que en el cariño o en el amor no existe. Gracias por comentar y por leer! Saludos afectuosos!