THE LESBIAN SISTERS

THE LESBIAN SISTERS
Fotos de Eugenia Gusmerini

viernes, 1 de octubre de 2010

Menudo panorama


Todo tipo de violencia me repugna. Estoy a favor de la construcción sin destrucción. Leo con atención el largo reportaje que ofrecía hoy 'El Periódico de Catalunya' sobre los antisistema que ocuparon el edificio de Banesto donde se refugiaron durante las reyertas. Un juez de guardia no quiso formalizar la orden de desalojo exprés para el fin de semana y tanto el Conseller Saura como Joan Delort, Director General de la Policia se quejaban de eso. El resultado es que estos comandos antisistema aguaron la pacífica manifestación de huelga general del miércoles 29 de septiembre. También hay voces que se quejan de que Barcelona es una ciudad llamada para estos grupos disidentes de las sociedades capitalistas, la mayoría jóvenes. Y aquí es donde voy, a la juventud.
Gran parte del movimiento okupa está nutrido por jóvenes que regeneran edificios y realizan diferentes movidas culturales, es cierto que lo hacen en inmuebles privados pero la mayoría medio abandonados hasta que ellos los ocuparon. En cualquier caso, la justicia los ha ido desalojando poco a poco de estos lugares de encuentro. Con motivo de una lectura dramatizada que hicimos la temporada pasada para el Noviembre Vaca, una amiga de una amiga nos propuso una actuación en una de estas casas y no le vi el palo ni las piedras por ningún sitio. Nos dijeron que estaban pendientes del desalojo por lo que no sabía si nos podrían programar este septiembre. Por problemas nuestros de calendario la actuación todavía no la hemos realizado. Luego tengo un amigo que también él y un par de amigos que también podríamos llamar antisistema porque no se acogen a las normas de la sociedad capitalista y actualmente están reconstruyendo y habitabilizando un cámping con el permiso del dueño a quien le interesa regenerar el lugar. Todo esto sin ponerlo a funcionar comercialmente. Y sobreviven, y no se meten con nadie y no son violentos. Son sólo artistas de la vida. Por cierto que él es músico y de los buenos, doy fe de ello, trabajamos juntos para uno de mis espectáculos.
Frente a estos grupos antisistema, la mayoría no violentos, nos encontramos a los 'ni ni'. Estos no se dedican a ocupar edificios ni a regenerar nada, estos minan la paciencia y los ingresos de familias humildes que ya no saben qué hacer con ellos, llegando a tal punto el cansancio de los padres que son capaces de enviarlos a un programa de televisión para ver si se puede hacer algo con ellos. ¿Son mejores estos jóvenes dedicados a reventar la noche en el fin de semana? ¿Estos chicos y chicas que agotan todos los recursos de su alrededor con tal de vivir al día sin pensar en quiénes son, qué serán y cómo van a sobrevivir cuando se les acabe el chollo de los padres? Incultos, ignorantes y retadores no les importa un comino nada que no sean ellos.
Y luego están esos chicos y chicas responsables, estudiosos, que acaban un par de carreras o una sola pero con máster y postgrado y que dominan al menos tres lenguas pero que obtienen un primer trabajo que se eterniza con setecientos u ochocientos euros hasta más allá de los treinta años, obligados así a vivir en casa de los padres seculam seculorum. Algunos emigran y se van a otros países porque no pueden sostener esta situación. Muchos y muchas son brillantes, investigadores de notas altísimas que no pueden desarrollar sus carreras con dignidad en el país que les ha visto nacer. Y no sólo me fijo en los y las que obtienen matrículas de honor, los hay que han aprobado y que son tan válidos como los de excelente porque han demostrado sobradamente que saben. Pues todos esos y esas jóvenes tienen un panorama terrible delante de ellos: más del 22% de la población activa está en el paro.
Se supone que el futuro de esta sociedad está basada en esos y esas jóvenes que ahora tienen actitudes de muy diferente índole, pero esta sociedad no ofrece un horizonte esperanzador. Claro que porque no haya horizonte no vamos a dejar de creer que más allá de esa línea está el mar con su inmensidad y su profundidad. Pero a veces la imaginación se cansa de operar y los ojos se cierran vencidos por no ver más allá.
Y por último estamos los jóvenes no tan jóvenes. Esos y esas que llegados a la cuarentena tenemos una experiencia contrastada y un currículum de buena obra pero que estamos acostumbrados a cobrar un suelo medio digno. ¿Qué hacemos? ¿Volvemos a una precariedad aún mayor de la que vivimos? ¿Nos negamos a hacer esos trabajos que cogerán esos jóvenes tremendamente preparados por ochocientos euros? ¿Cómo pagamos alquiler, luz, agua, gas, adsl, móvil y otras facturas? ¿Volvemos a compartir piso con tres o cuatro? Teniendo en cuenta que muchos y muchas nunca hemos tenido opción a la propiedad de un piso y ni falta que nos hace.
¿Qué demonios está pasando?
Menudo panorama.

9 comentarios:

Una mujer y mil imágenes, Arlette dijo...

El tema de los okupas, es una de las pocas veces que soy bastante radical, no me gustan, lo que no es tuyo no se toca y si quieres compartir mejor, pero si no se quiere compartir, pues ala pataleta y a la calle.

Los ni-ni que ahora se han puesto de moda, formación y más formación.

Lo siento, pero es que hay temas que te tocan de cerca.

Y el resto, no lo sé, quiero pensar que con las elecciones las cosas van a cambiar...la esperanza ahí está.

El tema del paro en los jóvenes es espectacular, lo escuché por la radio el otro día y flipé en colores.

Lo siento Paula,pero necesitaba ahcer mi aclarción sobre los okupas!

Besos

din dijo...

Hola! El blog de Alberto Arce tiene un post sobre la huelga. Tal vez te guste leerlo.
Un abrazo.

Paula Mocinho dijo...

Arlette, este es un espacio de libre expresión, así que puedes expresar libremente tu opinión. Gracias por comentar. Un saludo!

Paula Mocinho dijo...

Gracias, Din, me paso por allí. Un abrazo!

Eva Hibernia la peregrina dijo...

Hola Paula,
como siempre un placer leerte. Gracias por diferenciar unos okupas o esa "bonita" palabra, antisistemas de esa panda de violentos que les da igual la temática de la movida, siempre están ahí dispuestos a dar rienda a su brutalidad (como le dijo uno de ellos a un señor que paró el coche en un semáfaro en rojo "qué haces tío, hoy la calle es nuestra". Yo pienso que la calle siempre es nuestra y que deberíamos reivindicar lo público, lo vivible, los espacios de encuentro, el ágora. Pero para este tipo "la calle es nuestra" significa quemar equipamientos que son de todos y nos ayudan a vivir mejor, y destrozar por el goce de hacerlo. Lo malo es que el sistema y los medios de comunicación engloban a unos y a otros en el mismo saco, pues esa es su mayor fuerza, hacernos masa, bulto, rostro anónimo atenazado con unos cuantos adjetivos y etiquetas para que no se oigan las voces individuales, las propuestas que no interesan. Y hablando de blancos eso es lo que propongo, voto en blanco para estas elecciones. Tenemos que parar, tenemos que asumir que ningún partido político va a salvarnos. Tenemos que expresarnos desde la única (en apariencia) atalaya de poder que se nos da:el voto. Este es el otoño de nuestro descontento, vota en blanco

Paula Mocinho dijo...

Es que me parece que son cosas bien distintas, unos son vándalos salvajes que destruyen y otros gente que construye sin violencia. Por otra parte, ya lo he dicho en diferentes ocasiones en este blog, mi intención en las próximas es votar en blanco, mi descontento es general y esa cosa que llamaba el president Montilla 'desafección' ha calado hondo viendo a unos y otros cómo se lo montan y las pocas respuestas que tienen. Ya somos dos que vamos a votar en blanco, ¿alguien da más? Un abrazo, Eva!

Una mujer y mil imágenes, Arlette dijo...

Detalle importante, almenos para mi...nadie dimite!

ROSALIA dijo...

Tal y como están las cosas alomejor un día soy yo la okupa. Pero de ni-ni nada.
Besos wapa.

Paula Mocinho dijo...

Arlette, a mí eso no me sorprende nada. Los cargos públicos ponen cola de impacto en sus asientos, así es difícil salir de ellos.
Pues tienen muy mala prensa pero en realidad nadie se acerca a ellos con la intención de dimensionarlos tal y como son. Besos, guapa!