THE LESBIAN SISTERS

THE LESBIAN SISTERS
Fotos de Eugenia Gusmerini

sábado, 6 de noviembre de 2010

Por lo demás, en casa, bien


¿Cuánto tiempo hace que no se sucede una idea nueva en el cerebro de un ser humano? Los descubrimientos han dejado de existir, sólo acontecen pequeños avances de una idea aparentemente nueva que sólo es una idea vieja con algún retoque estético. Tal vez porque la sabiduría humana la buscamos en lugares donde se ha agotado. Tal vez porque vivimos a merced de los grandes medios de comunicación, las corrientes de pensamiento populares, los libros masificados, las series de televisión de grandes costos y la inabarcable red que tiene para dar y vender, verdades a medias, mentiras con tendencias de verdad e infinitos textos que una no sabe donde clasificar.
Los modelos establecidos por el poder siguen siendo los mismos en este mundo globalizado. Siguen triunfando las diferentes modalidades del sueño americano. La persona hecha a sí misma que ha superado todo tipo de inclemencias, desde la pobreza pasando por la enfermedad terminal hasta alcanzar la gloria gracias a una fuerza inaudita que la ha llevado a la superación personal y a la predicación de un 'yes, you can' como nueva religión a adorar. Lo que no aceptamos es el fracaso, la ruina, la pobreza, la crueldad, la violencia y todas esas otras cosas que también son propias del ser humano. Esas cosas terribles siempre ocurren en África o en algunos países de religión musulmana o tal vez en rincones de Asia donde se sigue practicando la pena de muerte sin que nadie amenace con cortar vínculos comerciales. Recordemos que China e Irak (ahora ya se puede escribir con 'k' según las nuevas normas de la Real Academia, 'ye, ye, ye') son países con la cantidad más alta de ejecuciones.
¿Y qué puedo aportar yo, minúscula microbia, o cronopia? Un post insulso y repetitivo que ya ni siquiera me acerca a mí misma porque todas las cosas que repudiamos con fuerza siguen estando dentro nuestro. Miro al mundo a través de mi espejo personal y mi cara todavía joven y sin arrugas, hija de una genética privilegiada, se congratula hoy sábado de seguir viva y con capacidad de cierta ilusión. Aunque al alrededor esté ese bosque que se acerca al abyecto Macbeth para dar cuenta de su maldad. Puede que todo lo escribieran ya entre los griegos, Shakespeare y ese señor manco que se atrevió con una obra monumental como es el Quijote. Siempre desde esa perspectiva androcéntrica que también es perspectiva, al fin y al cabo. ¿Qué alternativa podemos proponer a un sistema tan incrustado en todas y cada una de nosotras? No lo sé.
Frente a esta crisis profunda de ideas que se traduce en una crisis económica me pregunto, en mi ignorancia más profunda, si los gobernantes, en lugar de darle esas toneladas de millones a los bancos, no podían ir a la fábrica del dinero y mandar imprimir más billetes y más monedas y pasarse un día por las calles deprimidas de las ciudades y los pueblos y repartir un poco a los que lo necesitamos. ¿Si dan a los poderosos, por qué no dar a los pobres? Total la donación a los bancos es a fondo perdido, ¿no? De pequeña me encantaba jugar al monopoly y recuerdo que la banca siempre prestaba dinero y no necesitaba de avales ni puñetas, te daba y punto. Pero ya entonces era cruel caer en casa de otros jugadores, te cobraban una morterada por echarte a dormir un poquitín en sus hoteles.
Cada día dedico un tiempito a pensar en cosas nuevas. No me sale ninguna, eso es cierto, pero no dejo de dedicar ese ratito no vaya a ser que la gracia universal un día se pose en mí y yo no esté atenta. Por lo demás, en casa, bien.

2 comentarios:

Gina Lis dijo...

La revolución quizás comience en casa...

Paula Mocinho dijo...

No lo sé, Gina, no lo sé, en todo caso y por favor, que sea una revolución sin sangre, que la historia está llena de revoluciones manchadas de sangre. Besitos!