THE LESBIAN SISTERS

THE LESBIAN SISTERS
Fotos de Eugenia Gusmerini

viernes, 25 de febrero de 2011

Esa luz vulnerable


Hay noches del alma en que la dimensión de la realidad se abre hacia idiomas ignotos. ¿Sabéis qué quiero decir? Tal vez ni yo misma sepa de qué estoy escribiendo esta mañana soleada que promete primavera aunque seguramente sea un pequeño 'dejà vu'. Encuentros con lo más profundo de uno mismo. Con lo que somos, con lo que hemos sido. Los temas que rigen las leyes, la normativa de la sociedad quedan lejos, en otro plano, en el plano de la lucha, en el plano que nos hace darle valor a las cosas mundanas tan necesarias. Pero hay noches profundas como pozos de agua clara donde nos internamos a averiguar quienes somos y no encontramos respuesta. O tal vez nos asusta esa respuesta.
Noches en que hablas desde una verdad que ignoras con aquel amigo o aquella amiga del alma que también está dispuesta a descubrir la esencia de este mundo. Y entre tú y él, o ella, se establecen lazos imborrables. Cuentas secretos que ni tan siquiera sabías que tenías porque nunca entraste en esa habitación que ahora abres y entregas. Lanzas preguntas en voz alta y te das cuenta de que no sólo no sabes nada del mundo real que te complica la vida con sus esclavitudes sino que ignoras tu abismal interior. Y te miras a los ojos desde ese ser que guardas tan escondido que habías olvidado que estaba ahí. Lo sacas a pasear contemplando cómo tu interlocutor o interlocutora también coge de la mano el suyo y lo muestra junto al tuyo, tan perdido, con tantas incógnitas, y averiguas que el camino también se hace en compañía aparte de hacerse, sin duda, en soledad.
Como si las almas tuvieran cuerpo, hay noches en que abres las puertas levadizas del castillo y sales caminando sin armadura por las calles del pueblo. Casi desnuda, sin pudor, abres tu vientre y de allí sale una luz vulnerable que es más tú de lo que nunca eres en el día a día.
Luego, a la mañana siguiente, regresas a tu cuerpo, a tu lenguaje habitual, a tus preocupaciones, a tus problemas necesarios que te impulsan a seguir, a tus lecturas terrenales, a tu casa, tu tierra que también amas y esa luz vulnerable vuelve a dormirse.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hay Paula, qué hermoso. gracias.
La Peregrina

Paula Mocinho dijo...

Gracias, Peregrina