THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

lunes, 28 de febrero de 2011

Mi fascinación por Wittgenstein


Siempre que leo algo sobre el filósofo Wittgenstein me quedo fascinada por este hombre que revolucionó el pensamiento filosófico en el siglo pasado. Es curioso cómo siempre extraigo la impresión de una vida llena de dolor y lucha por mantener la razón en esa lucidez extrema en la que intuyo que vivía. Llegó a ser profesor en Cambridge donde un grupo de enfervorecidos alumnos le seguía como un profeta y no les preocupaba no entenderle, les bastaba con estar cerca y asistir al espectáculo de su pensamiento, tal y como dice en su artículo de Babelia de ayer, Manuel Vicent. Parece ser que impartía sus clases de lógica en su propia habitación sin usar texto ni notas, se limitaba a pensar en medio de un silencio meditativo que interrumpía para interrogar a sus discípulos, prosigue Vicent. Pero lo que más me llama la atención son sus últimas palabras: '¡Dígale a los amigos que he tenido una vida maravillosa y que he sido feliz!'. Siempre he pensado que son las palabras de alguien responsable hasta sus últimas consecuencias. De alguien que una vez formuló aquella frase tan hermética como popular dentro de la filosofía como es 'de lo que no se puede hablar, hay que callar'. Alguien tocado por la varita mágica de la lucidez y que es capaz de ver cosas que a los demás nos están negadas, por fortuna. Un hombre que jugó con los límites y consiguió aguantar el embate afirmando en su último susurro que tuvo una vida feliz.
Wittgenstein fue un filósofo que cuando sus clases, su pensamiento le agotaba se iba al cine a ver películas del Oeste o leía novelas de detectives o hasta cuentos de hadas, que siempre acaban bien. La responsabilidad de cierta ficción donde la justicia triunfa y los buenos salen adelante. Igual que él queriendo poner un final feliz a su propia vida que no debió ser para nada un cuento de hadas pero que decidió rubricar con un '...he sido feliz'.
Siempre me horroriza pensar en qué es lo que debió de ver y callar.

6 comentarios:

Eva Hibernia la peregrina dijo...

querida fascinada por los nombres que contienen uves dobles, ¿qué hay entre tú, ese señor y la felicidad? ¿quizás un misterioso cuento que se va gestando lentamente a base de encontrarte al mencionado W cada cierto tiempo en lugares insospechados? Parece, la vuestra, una relación fructífera. Mmmmm

Paula Mocinho dijo...

Querida Eva, ahora no caigo en la dimensión de tu comentario, te pediré que me lo expliques en persona. No estoy muy segura que el señor W tenga alguna relación con la felicidad, o tal vez sí, porque claro, sólo intuyo cosas, sólo sé que no sé nada...

SPB dijo...

Pues yo no sé quién es el tío este. Me voy a informar para así, poder hablar. ;-)

Paula Mocinho dijo...

Gina, cómo es que ahora sale 'SPB'? Qué quiere decir? Mua!

SPB dijo...

Vuelvo a ser Stella Blue ;-P SBP es una broma: Sexy Bass Player/Stella Blue Plays. Una tontería, vaya :-) Un abrazo.

Paula Mocinho dijo...

Ahhh... A mí me molaba Stella Blue, ya lo sabes... Bueno, como eres poliédrica, tienes varios nombres... Un abrazo, querida!