THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

miércoles, 11 de mayo de 2011

La vida en cajas


En 'El amor en los tiempos del cólera' Fermina Daza se lamenta de que los muertos no se vayan llevándose con ellos todas sus cosas. Y es que de alguna manera, nuestros enseres son una extensión de nosotros mismos. De eso te das cuenta cuando, por razones que no vienen al caso, debes meter tus cosas, es decir, una prolongación material de lo que eres, en cajas. Y por allí desfilan papeles, libros, escritos, memorias, como dijo Gina cuando vino a echarme una mano.
Mis memorias. Eso es. Libretas y libretas, hasta dossiers gruesos encuadernados en verde rugoso que contienen mis vivencias, esas que he olvidado a placer porque estando escritas, para qué llenar el disco duro. Y te sorprendes cuando abres al azar una de esas páginas y te ves con los ojos de entonces. Pero curiosamente desfilan imágenes que abrigan personajes de ficción más que personas reales. No sólo porque cuando una escribe metamorfosea lo real en material ficticio definitivo, sino porque mis amores están nutridos de lecturas que me marcaron y a las que no he querido volver por miedo a detronar los sentimientos que las acompañaron.
Y allí se alzaba el laconismo de la derrota de Santiago Biralbo de 'El invierno en Lisboa' de Muñoz Molina o el misterio que Mike despertaba en Irene en 'La historia más triste' de Javier García Sánchez, un libro que marcó a fuego mis 22 años o las nunca olvidadas Sofía y Mariana de 'Nubosidad variable' o el obsesivo imposible Juan Pablo Castel de 'El tunel' del desaparecido recientemente Ernesto Sábato. Siempre me he negado a releer estas novelas. Victoria, en cambio, lo ha hecho confesándome que algunas no han superado la prueba del tiempo. Pero yo me resisto a destronar, por ejemplo, 'La historia más triste' que inmortalizó la Plaça Catalunya para siempre porque allí es nombrado caballero Mike.
A veces la nostalgia no ataca a través de las cosas vividas, sino de las leídas.
Claro, y es que ahora, ja fa vint anys que tinc vint anys.

2 comentarios:

Eva Hibernia la peregrina dijo...

Querida caja con sus pandoras de libros, ánimo en este interludio en que esas memorias de ficción tienen que apilarse encajas de cartón. espero que sus prolongaciones descansen en esa oscuridad y se repongan de estar tan a la vista en las estanterías. cordiales saludos

Paula Mocinho dijo...

Aqui la bella caja con pandoras de libros, hehehe... Hay tanta memoria en esas cajas, ajena y propia, claro... Saludos bien afectuosos, querida amiga Hibernia