THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

sábado, 18 de agosto de 2018

Beomodur y el Árbol de la Fuente



1.

RASDA.- He venido para decirte que te vas a quedar.

BEOMODUR.- Pero estoy enfermo.

RASDA.- Sí, y aún debes sudar más.

BEOMODUR.- Lo peor son las pesadillas.

RASDA.- Lo peor siempre llega tras la fiebre.

BEOMODUR.- Tenía la esperanza de morir y reunirme con mis antepasados.

RASDA.- Aún es pronto.

BEOMODUR.- Abre un poco la ventana, por favor.

RASDA.- Si la abro, la enfermedad se irá antes de tiempo y aún debes comprender.

BEOMODUR.- ¿Estoy enfermo para qué? ¡Dímelo! Es insoportable. Y lo peor es que nadie me visita. Temen el contagio.

RASDA.- Es solo el principio. Algunos morirán, pero tú no.

BEOMODUR.- ¿Yo no? ¿El primero no? Me odiarán.

RASDA.- Te quedarán marcas pero las marcas son a la piel lo que las cicatrices al alma.

BEOMODUR.- Quiero irme.

RASDA.- Cuando sanes debes caminar hasta el Árbol de la Fuente.

BEOMODUR.- Pero ese árbol no existe, solo es una leyenda que cuentan las abuelas.

RASDA.- Justo al lado del tronco encontrarás una palabra que te acompañará mientras vivas, como si fuera tu sombra.

BEOMODUR.- Es terrible, ¿verdad? Eso es lo que hace esta enfermedad. Te arranca la sombra. Y sin sombra, enfermas.

RASDA.- Tu sombra escapó pero volverá. A otros su sombra los matará. Estás bien aquí. Las calles pronto empezarán a llenarse de cadáveres.

BEOMODUR.- ¿Y mi mujer? ¿Y mis hijas?

RASDA.- Vienen cuando duermes y te dan de comer, pero no pueden mirarte a los ojos. Se contagiarían y perderían sus sombras. No te preocupes, ellas ahora están protegidas. Las sombras no van contra la vida. Van contra la muerte.

BEOMODUR.- El mundo es un lugar oscuro. ¡Déjame salir!

RASDA.- Debes quedarte.

2.

(BEOMODUR al lado del Árbol de la Fuente.)

BEOMODUR.- Sombra, ahora que has regresado a mí y la enfermedad ha desaparecido, ¿qué puedo hacer? La mitad del mundo ha muerto.

SOMBRA.- Abrázame.

(BEOMODUR abraza a su SOMBRA.)

BEOMODUR.- ¿Cuál es la palabra, oh, Árbol de la Fuente, que me tienes preparada?

SOMBRA.- El Árbol de la Fuente dice que bebas agua.

(BEOMODUR bebe agua.)

BEOMODUR.- La serpiente de los colores arcoiris se apoderó del mundo siete días y siete noches y a la octava dispersó su veneno sobre la tierra, así fue cómo las gentes empezaron a perder sus sombras y con ellas el cobijo de la oscuridad.

SOMBRA.- La palabra que te ha sido dada, dice el Árbol de la Fuente, es oscuridad.

BEOMODUR.- ¿Qué haré con esta palabra?

SOMBRA.- En los días de luz cegadora tú y los tuyos extenderéis un manto de oscuridad y protegeréis de todo mal la esencia de la vida.

BEOMODUR.- Pregúntale ¿por qué solo mi familia y yo conservamos las sombras originales?

SOMBRA.- Eso tendrás que aceptarlo. Vienes de un lugar lejano y has traído el mensaje. Son otros los que deben leerlo. Y ahora regresemos.

BEOMODUR.- No volveré sin una explicación.

SOMBRA.- Está bien. Dice el Árbol de la Fuente que ha hecho falta renovar las sombras de los supervivientes porque sus almas contaminadas no las habían preservado.

BEOMODUR.- ¿Por qué eres tan importante, Sombra?

SOMBRA.- Sin mí, no hay refugio. Y sin refugio, no hay descanso. Y sin descanso, no hay traspaso.

BEOMODUR.- ¿Qué ha sido de la serpiente de los colores arcoiris?

SOMBRA.- Hizo su trabajo y ha vuelto al inframundo.

BEOMODUR.- ¿Qué mensaje albergo?

SOMBRA.- Tu vida es el mensaje, Beomodur. Vive.

(El agua del Árbol de la Fuente cae más intensamente sobre la ladera de la montaña.)


3.

RASDA.- Se cuenta que los nuevos ríos y las nuevas montañas acogedoras de los ceremoniales sagrados cobijaron los primeros días a la familia de Beomodur en el nuevo mundo. Por su casa pasaban todo tipo de gentes que venían a ver al primer enfermo. Él contaba la historia de cómo yo, ángel del túnel armístico, me aparecí en su habitación y le comuniqué que debía ir al Árbol de la Fuente. Todos proseguían camino esperanzados por encontrar el Árbol de la Fuente. Antes de morir, Beomodur, rodeado de sus hijas, de sus yernos, de sus nietos, de sus nietas, de sus bisnietas, de sus bisnietos, cobijado por el refugio de su vieja sombra, dijo...

BEOMODUR.- Puede que duremos siempre y ahí anida la belleza y el sentido del mundo. Puede que seamos motas iluminadas en la noche, polvo lunar en el infinito universo, pero dejadme que os diga que todo lo que transitamos en este lugar forma parte de una cadena invisible cuya identidad última se refleja en la conciencia de nuestra sombra. Ah, Sombra mía, cuánto te debo, cuánto te agradezco. Descendientes míos, queridos y queridas todas, ahora que está próxima la muerte, la veo a ella, mi Sombra, y me conmuevo por su persistente compañía que desde que volvió nunca me ha abandonado. Nos iremos juntos de este mundo, vacíos de significado y llenos de olvido como vinimos y seréis vosotros, vosotras las que guardaréis la estela de lo que he sido. Al final lo importante es dejar el último aliento flotando como un legado de sinceridad efímera. Y en verdad os digo, esposa, hijas mías, que con vosotras y con mi Sombra he conocido los días de dicha. Recordad que la muerte es un tránsito más. Y ahora, Sombra, vámonos, es la hora.

(BEOMODUR expira.)

RASDA.- En las inclementes noches en que la ventana del tiempo se abre y asoma la lengua de la serpiente de los colores arcoiris para arrebatar con ira las sombras de hombres y mujeres dejándoles desprovistos del manto sagrado, el espíritu de Beomodur se aparece para enfermarlos con la fiebre del Árbol de la Fuente. Provistos de la fuerza que les insufla, todos peregrinan hasta beber el agua que les ha de devolver su sombra. Todos menos los que se niegan a atravesar la oscuridad de Beomodur.


(*) Acuarela El Árbol de la Fuente, Gertrudis Losada Alva.









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