THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

viernes, 27 de marzo de 2026

Día Mundial del Teatro 2026

 

El teatro para mí es el territorio donde el saber y el no saber se dan la mano y caminan juntos intentando alcanzar un puerto más o menos original y de verdad. Sin verdad, existen filigranas que pueden ser magníficos mapas para el entretenimiento pero que no alcanzan la conciencia hipotalámica del espectador. Verdad, emoción y un nueva curva de conciencia es una tríada importante para el teatro como arte.

En mis cuentas, de joven, nunca entró el teatro. La primera vez que fui a un teatro, creo que el Condal, en el Paral·lel, vi La botiga dels errors, no conecté para nada. Me preguntaba qué era eso que estaba pasando ahí y que, de pronto, cantaban. Nos llevó una maestra que tuve en segundo de BUP, Maite, de catalán, a la cual adoraba y desde aquí le digo lo mucho que me hizo amar mi otra lengua cuando todavía no era mi otra lengua, y eso fue por ella.

Después de la carrera de Periodismo y mis últimos contratos temporales con Correos, quise cambiar y el cambio fue al teatro. Empecé a trabajar para una productora y agencia de artistas llamada Fila 7 y que seguramente hoy se recuerda como la casa que representaba a Pepe Rubianes, Carles Flavià, Mont Plans, Jaume Sisa, etc. Y ahí recibí la llamada. En forma de error, pues conseguí colarme en una producción de dramáticos para Catalunya Ràdio, Maleït telèfon pero no tenía ni idea de lo que había escrito en La cançó de la meva vida. Una compañera de aquel entonces, Laia Prieto, me habló de los cursos de dramaturgia de la Beckett que cerraban filas ya y envié todo lo que pedían y entré.

Esos años que van de 1999 a 2002, con seminarios impartidos por David Plana, Sergi Pompermayer, Sergi Belbel, Carles Batlle, José Sanchís Sinisterra o Xavier Albertí entre otros, fueron luz, aprendizaje e inspiración. Ahí supe que escribiría teatro para siempre. Al menos eso pensé y todavía sigo escribiendo teatro a pesar de la dificultad de estrenar o, incluso, de que las piezas que una escribe ganen algún premio.

Pero yo no sería la dramaturga, performer, directora y artista, incluso la poeta, que soy si en mi camino un día no se hubiera cruzado Projecte VACA. Associació de dones creadores escèniques de Catalunya. Gracias a VACA estrené, dirigí, compuse, produje, actué y viajé. Mi primer texto, La vida somiada se realizó en formato de lectura dramatizada en la Sala The Players de Nueva York. Ese viaje con mi queridísima y admirada Àngels Aymar está grabado a fuego en mi memoria. Porque el teatro hermana, acompaña y, en mi experiencia, te hace mejor persona porque tu conciencia te obliga.

Y fue dentro de VACA donde Consuelo Trujillo propuso un laboratorio de experimentación actoral con la mujer como centro neurálgico dentro del conflicto bélico de todos los tiempos. Y se abrió la puerta de la verdadera vida creativa. Y Consuelo hizo honor a su nombre en un momento vital mío horrendo que culminó en el camino en el que ahora sigo.

Dejo aquí unas palabras de Anne Bogart en las que creo. El teatro es un arte para creyentes. Los creyentes del teatro tenemos como religión nuestras creaciones y en ellas expandimos, en la medida que podemos o sabemos, nuestra fe. Un fe, a veces laica, otras deidífica, que siempre alude a la convivencia entre diferentes y, si tiene a bien provocar preguntas en el público, por qué, qué, cuándo, cómo y para qué, permitiendo que el espectador de su propia respuesta. El teatro que amo pretende la diversidad y la diferencia más allá de la competitividad que a veces también se produce.

El compositor y director Leonard Bernstein señaló que la respuesta de un músico ante la violencia debía ser “hacer la música más intensa”. Esto es lo que yo quiero hacer, quiero que mi música sea más intensa. No solo más alta, sino más elocuente, expresiva, magnética y poderosa. (…) Necesitamos valor y amor por la forma artística. Los montajes teatrales potentes, los textos valientes y las interpretaciones radiantes pueden estimular y transformar profundamente las expectativas sobre la amplitud del espectro de la vida más allá de la supervivencia diaria. En una cultura en la que las esperanzas humanas cotidianas se han reducido a un sinnúmero de opiáceos para la satisfacción individual, el arte es más necesario y poderoso que nunca. Antes de actuar, Anne Bogart.

Por muchos años.


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