THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

miércoles, 9 de julio de 2008

Miserias cotidianas


¿A cuántas cosas decimos ‘sí’ pensando en negarnos? ¿Cuántas veces no somos coherentes con las máximas de justicia que defendemos? ¿Cómo se nos queda la garganta de tragar tantas objeciones? ¿Cuántas renuncias firmamos cada día? Hay cosas que más vale no lucharlas porque el resultado no cambiará las cosas y en cambio tú puedes perder mucho, no vale la pena, me vino a consolar en una de estas disyuntivas cotidianas una amiga. Y seguramente tenía razón porque hay batallas que aunque las libres no se gana nada, sólo la dignidad, claro.
Muchas veces me he preguntado quién hubiera sido yo en la Alemania nazi. ¿Realmente me hubiera opuesto al régimen o hubiera sido otra forofa más de Hitler? ¿Hubiera sido portera de un campo de concentración nazi o miembro de la resistencia? No estoy segura, porque la miseria cotidiana con su fuerza insustituible obra en contra nuestra. Alemania era un país en plena crisis y Hitler vino a darle valores, cohesión, algo en lo que creer y para ello puso en marcha una maquinaria infinita de persuasión que hizo a todo un pueblo cómplice de una masacre.
Uno nunca sabe si es víctima o verdugo hasta que se enfrenta a una situación límite. Cuando lees los libros de Primo Levi te haces constantemente esa pregunta: ¿quién soy? ¿el capo judío que maltrata a sus compañeros o aquel otro que comparte su pan? Y al final llegas a la conclusión que la supervivencia impulsa comportamientos que tal vez no son juzgables teniendo en cuenta las circunstancias. De ahí que se diga que en el amor y en la guerra todo vale. Aunque, ¿todo vale? Desde luego que no. El hombre y la mujer deben saber que aún en circunstancias atenuantes son responsables de sus actos.
Y aún así, ¿quién serías tu, quién soy yo?

5 comentarios:

María dijo...

Yo creo que, aunque no sirva para nada y pierdas, debes conservar intactas tus ideas. Porque, sólo de esa manera, te respetas a tí misma. Y el mundo sí cambiará... estoy convencida.

Paula Mocinho dijo...

maría, me encanta tu optimismo, pero creo que hay situaciones en la vida que sin ser extremas hacen que cedas en pequeñas cosas (te podría poner muchos ejemplos), eso no quiere decir que renuncies terminantemente a tus principios quiere decir que eres sensata. yo creo que todo ser humano pasa por momentos en que se da cuenta de que las miserias cotidianas nos persiguen, de eso trata mi post, entre otras cosas. saludos!!!

Anónimo dijo...

Siempre se puede renunciar, pero nunca en detrimento de los principios y el fin último por el cual encauzas y diriges tu vida.´Recojo la cuestión que planteas en la exposición, ciertamente el hombre es quien ha abierto campos de exterminio, pero también quien se ha entregado en cuerpo y alma a los más miserables (Madre Teresa); desde luego, aunque las circunstancias puedan ser superiores a tu capacidad de actuación, los actos humanos (no los actos del hombre) nunca dejan de ser morales, incluso cuando las necesidades básicas no están cubiertas, pero como el obrar es moral (bien o mal) puedes acabar llevando a tus compatriotas a las duchas de Ziclon B (para sobrevivir), o puedes entregar tu vida en sustitución de otro (un padre de familia), como hizo Maximiliano Kolbe en Auschwitz (campo de exterminió que pude visitar hace unos años).

La grandeza de las personas, desde luego, si es medible moralmente mediante las virtudes cardinales.

Atiko

Anónimo dijo...

De las situaciones extremas no tenemos ni idea de cómo reaccionaríamos. Hemos tenido el gran privilegio de vivir una generación que no ha conocido en primera persona ninguna guerra. Mis ideas dicen que lucharía en la resistencia pero claro, como sólo son ideas no siento ninguna amenaza a mi integridad física.

De las situaciones cotidianas me parece más fácil ser fiel a mis principios y aunque la lucha no valga de mucho en algo hay que gastar la vida.

Montglane

Paula Mocinho dijo...

atiko, entiendo la grandeza del hombre así como su miseria, me atrevería a decir, como dijo Terencio, 'homo sum, humani nihil a me alienum puto' (soy humano, nada de lo humano me es ajeno). y más que en las virtudes cardinales, yo diría que la grandeza de cualquier hombre o de cualquier mujer se ve bajo circunstancias extremas. en esas circunstancias extremas sale el héroe y el pobre hombre que llevamos dentro. todos y todas creemos en nuestra inocencia que podemos ser de los primeros pero a lo mejor no somos más que pobres mortales.
montglane, qué alegría tener noticias tuyas. estoy completamente de acuerdo contigo, nadie sabe cómo va a reaccionar ante una situación extrema. en cuanto a las situaciones cotidianas, pregúntate cuántas veces dejas pasar por alto cosas que según cómo no son imprescindibles para seguir viviendo pero que un día te hacen cuestionarte si no serán pequeñas miserias cotidianas que erosionan nuestras vidas, a eso me refiero. podría ahondar en mi exposición pero dejésmolo para una conversación en madrid, ¿te parece? un besazo!