THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

lunes, 20 de octubre de 2008

Impunidad y perdón


Creo en el perdón. Aunque a veces sólo se sepa pronunciar y no hacer. Sin perdón no hay redención. Pero eso no impide que esté en contra de la impunidad. Cuando una sociedad enferma y unos cuantos se apoderan de los derechos de todos y con sus leyes y mandamientos están impidiendo la voz y la libertad de sus congéneres y además, ejerciendo su poder absoluto, comienzan la eliminación de todos y todas aquellas que discrepan de su punto de vista, esas acciones no pueden salir indemnes. La justicia debe hacer su acto de presencia en el momento en el que pueda. Porque los crímenes contra la humanidad no deberían prescribir nunca.
La víctima puede perdonar al verdugo, pero la sociedad no debería puesto que abre una especie de licencia en la que próximos verdugos pueden llegar a creer que sus actos serán absueltos por una amnistía general. Y la víctima también tiene derecho a denunciar cuando pueda hacerlo, ya sea a los dos minutos de haber sufrido el abuso y/o agresión o a los veinte años. Porque no siempre se halla el valor necesario para hacerlo en el momento adecuado y hay que comprender la profundidad del dolor. El dolor puede ser tan grande que incluso puede haber borrado el acto que lo provocó.
Los seres humanos podemos ser irracionales en un momento dado pero la sociedad nunca debe serlo. Una persona afectada puede cometer un gran error y matar por venganza, por ejemplo, pero la sociedad y en su nombre el estado no se puede permitir esa licencia. La justicia es otra cosa. La justicia tiene que ver con la conciencia colectiva y con la memoria de todas y de todos. Y con la obligación de los verdugos a reconocer la verdad de sus actos frente a la incomprensión de sus víctimas aunque no siempre se consiga.
Y cuidado con pensar que se es de una clase o de otra de personas, porque eso nunca, nunca se sabe. Se castiga el acto y por extensión al que lo cometió, no al revés. Porque el perdón puede llegar después de la justicia. Y a veces nunca llega el perdón por eso la justicia debe manifestarse en sus limitaciones.
A mí me gustaría que mis hijos o hijas, si algún día los tengo, crecieran en un mundo en el que los malos no van a salirse con la suya. Llámese simplista si se quiere y vaya mi demanda de perdón por anticipado al reducir un tema tan complejo en apenas treinta líneas.

1 comentario:

María dijo...

"Se castiga el acto y por extensión al que lo cometió, no al revés. Porque el perdón puede llegar después de la justicia".

El perdón puede llegar o no... pero la justicia ha de llegar. Y que sea pronto.