THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

domingo, 13 de diciembre de 2009

Una mujer: Aminetu Haidar


El suicidio sigue siendo un tema tabú en nuestra sociedad. No sale en las noticias. Y cuando lo hace es porque no queda otro remedio. Como por ejemplo el caso de la hermana de la princesa Leticia. Pero nadie abre informativos con otro suicida se lanza al metro y para la línea equis durante más de veinte minutos. Cosa que todos intuimos de tanto en tanto.
Aminetu Haidar se está suicidando en protesta contra la situación que vive. No la dejan volver a su país. Desconozco la historia del Sáhara. Hasta dónde llegaba el reino de Marruecos en el siglo VIII o cosas así que se están diciendo estos días. Me suena que cuando los españoles se fueron de allí, Marruecos se anexionó el territorio en contra de la voluntad de los nativos. Son 700.000 personas que viven en el desierto y que son marroquinas en contra de su voluntad. Haidar me soltó un puñetazo en el hígado cuando dijo que por encima de sus hijos estaba la dignidad como persona.
Si políticamente es complejo humanamente aún lo es más. ¿Tenía Haidar alternativas para presionar al gobierno de Marruecos? ¿Si no pusiera en riesgo su vida, los medios la estarían escuchando? El sacrificio, sea en hombres o en mujeres me parece un método horrible como reivindicación de cualquier idea. Por principios humanitarios estoy en contra.
Y esta mujer se muere. Está ya muy debilitada. Posiblemente está en ese punto en el que volver atrás ya supone consecuencias físicas irreversibles. Cuando pierda la consciencia seguramente intervendrán los jueces y la ingresarán para alimentarla en contra de su voluntad. Pero parece claro que cuando se recupere volverá a hacer lo que está haciendo. Otra pregunta: ¿de qué servirá su muerte? Hoy se cumplen veintiocho días de su huelga de hambre.
No despierta mi simpatía la defensa a ultranza de ningún sentimiento nacionalista, aunque entienda que en algunas personas para completar su identidad interviene esa cosa tan grande que se llama patria y que a mí me asusta tanto. Yo siento que me pertenezco a mí misma y a mi familia, más allá me suena a lejano. Puede que porque siempre me he sentido extranjera dentro de mí misma. Por eso me levanta tantas contradicciones el sacrificio de esta mujer a la que seguro no le falta razón.
Una vez mi madre y yo estábamos comiendo en mi casa cuando de pronto oímos unos gritos que procedían de fuera. Salimos a la terraza y en el bloque de pisos de enfrente, en uno de los balcones, por la parte de fuera de la baranda una chica amenazaba a gritos con lanzarse. La primera cosa que me salió fue llamar a la policía para que impidiera el suicidio. Antes de que llegaran, la chica, en evidente estado de alteración nerviosa, volvió a meterse para dentro.
No sé si habrá una resolución feliz, pero me temo que no. Tanto si muere como si vive, el final no será feliz.

2 comentarios:

Carol Blenk dijo...

Absolutamente de acuerdo contigo. Eres la única persona que he visto que ha sido capaz de expresar lo que yo misma siento acerca de la historia de esta mujer. Hago mías tus palabras, si me lo permites: "Yo siento que me pertenezco a mí misma y a mi familia, más allá me suena a lejano".

Que sus ideales, que su ideología, o lo que sea, esté por encima de su familia (pobres hijos...) me parece una lástima.

No comprendo este mundo, cada vez menos. Y todos los famosillos que se están movilizando por ella... ¿por qué no se movilizan igual por el hambre en el tercer mundo? ¿o por la gente que se ha quedado en el paro?

Yo no lo podría haber expresado mejor que tú, sin duda. Pero la idea es la misma. Gracias por dejarlo tan bien escrito.

Un beso, guapa.

Paula Mocinho dijo...

querida carol blenk,
es un tema muy complicado. contradictorio. de alguna manera el post es para expresar estas contradicciones.
gracias por pasarte por esta humilde morada!
besotes!

laura