THE LESBIAN SISTERS

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Fotos de Eugenia Gusmerini

martes, 19 de enero de 2010

¡Ah, que llegue el tiempo en que las almas se prendan!


Todo está llovido y es fácil caer del lado de las tinieblas. En la tele hipnotizan para dejar de fumar. Cuánto humo no habrán filtrado mis pulmones, pero de eso ya hace tiempo. Hay amores que duran poco y desamores que no se acaban. Más valdría que la rosa se quedara como está, sin agujas. ‘¡Ah, que llegue el tiempo en que las almas se prendan!’ que cantaba el joven Rimbaud. No me apetece vivir al límite, para eso los paracaidistas que se lanzan desde rascacielos o los magos que se encierran en una caja fuerte llena de agua. Hoy no llevo puesta la camiseta de superheroína, hace días que intenta secarse en la terraza pero no la deja la lluvia. Hoy es suficiente con mirar a ciegas.
La ciudad me pertenece, pero a lo lejos, entre las sábanas, sigue haciendo frío. Disculpe, señorita, se deja usted el paraguas en el vagón del metro. ¡Dios de la lluvia apiádate de las bestias y de mí!, que cantaba ‘El Último de la fila’ allá por principios de los noventa. Jo, sí que ha llovido desde entonces. Cuántas muertes, cuántas catástrofes, naturales y provocadas, cuántos enamoramientos, cuántos nacimientos, cuántos avances tecnológicos, cuántos móviles funcionando a todas horas, cuánto ser humano trajinando el futuro, cuánto no sé qué de no sé cuántos, pero cuánto cuánto.
Abismos es lo que veo en la mirada de alguna gente, desafíos obsoletos contra la materia inerme. Ya te digo, es fácil caer del lado de las tinieblas. La lucha es eterna, fuera y dentro. Disculpe, señorita, se olvida usted las ideas. Quédeselas, tengo más y que la fuerza le acompañe.

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